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miércoles, 16 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (final): Nada es igual

El último día que mi hermana estuvo aquí todo fue tan ajetreado como el resto de los días, pero dio tiempo ha visitar dos museos señalados en esta ciudad: The British Museum y Madam Toussand. Nos quedamos con las ganas de grabar un video con alguna ardilla subiéndonos por las piernas pero pudimos ver a Cleopatra y hacernos fotos con Obama y la familia real inglesa.

Las comparas fueron una locura a contracorriente, pero ella pudo llevarles algunos detalle a los 3 diablillos que nuestra otra hermana trajo al mundo. Además, Carolina incrementó los regalos con bombones.

Por la noche preparamos una cena bastante típica para los miembros de la casa: tortilla, jamón, chorizo…y todo el mundo la disfrutó bastante excepto la tarada que vive en la habitación de al lado. Es una polaca que tiene un novio encantador (que, por supuesto, también vive aquí). Disfruta chillando y haciendo ruido a horas impropias, a lo que se le añade su falta de comunicación con el resto de personas y alguna que otra manía extraña. Ni Carolina, ni yo podemos entender como el buenazo de Paul la soporta.

Como era de esperar, nuestra “amiga” de la habitación de al lado decidió no ir a la cena, dejando a su novio en un aprieto, con unas cuantas bebidas en las manos preparadas para la ocasión e intentando sonreír mientras por dentro, supongo, pensaba en la bronca que después tendría con ella.

Por si fuera poco, el ya se fue de vacaciones y a ella la seguimos teniendo aquí de regalo y, además, a Carolina le hará compañía todas las navidades. ..

Volviendo a las historias de Ana, poco más queda que decir. A la mañana siguiente tuvimos suerte para coger el autobús al aeropuerto pero ella no tuvo tanta suerte para volver a España porque el avión salió con retraso. Y yo aquí me quedé otra vez, de vuelta a la rutina.

Se que la mayoría de las cosas que he escrito en el blog hasta ahora han sido un poco pesimistas lo que contrasta bastante con lo pesimista que suelo ser. Por lo menos Adam me he dicho hoy que nunca pierdo la sonrisa, que siempre estoy alegre. Así que aunque a veces no lo parezca por mis palabras, sigo siendo la misma loca que siempre, pero los seres humanos tendemos a hablar más de lo mano que de lo bueno y eso es lo que creo que me ha pasado.

La verdad es que también ha influido los problemas para encontrar trabajo, encontrarlo y dejarlo; problemas para conseguir fecha para un examen; que llegue la fecha y el examen me salga peor que mal; que todo sea muy caro y esté gastando en dos meses los ahorros de mi vida y parte de los de los demás y, por supuesto, la falta de calor humano.

He conocido a mucha gente, sin duda a grandes personas y con ellas he pasado muy buenos momentos pero siempre me faltaba algo. Creo que he pasado demasiado tiempo haciendo turismo o de comprar yo sola y demasiadas tardes sin un plan, sin nada que hacer.

Bueno, supongo que si que hay planes, pero no los suficientes para mí. O mejor dicho, yo estuve aquí antes y nada es como lo recordaba.

El lambrini ya no tiene el mismo sabor, el porompompero no encuentra su momento y, para colmo, me he convertido en una bolita de grasa que nada tiene que ver con la chica de aquellas fotos. Y ya se sabe, estos momentos se pasan mejor con chocolate así que…no os asustéis cuando vuelva, no estoy embarazada, es sobrepeso, pero ya se me pasará…

Recordando (fotos de Victor, UK 2007):