El “consuelo de tontos” se basa en que la mayoría de la gente que pasa por esto recupera “su cuerpo” una vez regresa a la rutina española. Es decir, me gustaría saber de esa gente que ha vivido algo parecido y su experiencia sobre “como adelgazó en España”.
Cambiando de tema, mi paquete, mi ansiado y esperado paquete con pipas, resolí, almendras y medicinas, no ha llegado, es más, ha sido devuelto a mi hogar en Cañaveras sin ningún tipo de nota que explique el porqué de la devolución. Mi profesor de inglés y el cartero de mi pueblo están de acuerdo en sospechar que se debe a que estos ingleses escucharon líquido en el paquete y dijeron: “ala, esto vuelve para España, que a saber que será”.
Una vez superado este “mini-trauma” debo contar que en la casa estamos eufóricos con el nuevo miembro de la familia: un auto caravana con el volante en el lado europeo. Yo quiero una igual para ir a hacer viajes por el mundo sin preocuparme de buscar albergue.
Volviendo a los kilos. La gente que me conoce sabe que soy un poco dura conmigo misma cuando hablo de mi físico, así que ante la duda de mis palabras conseguí una prueba del nuevo estado de mi cuerpo, acorde con el nuevo paisaje. Salí a bailar salsa con una camisa sin manga y, justo ese día, Thomas se llevó la cámara. No voy a adjuntar las fotos aquí pero si dejo mi preferida, en la que María (española, profesora de salsa, que lleva aquí 17 años) me enseña como colocar los brazos en un paso determinado.
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Mis padres han visto todas las fotos y también mi hermana. Me he quedado bastante aliviada, no solo porque a mi hermana le ha gustado mi camiseta si no porque, el Antonio, ha centrado su comentario en la única parte de mi cuerpo que no me importa que engorde. Si él, que me mira con buenos ojos, ha destacado ese aumente, me queda la esperanza de que el resto de los hombres también presten atención a la misma parte del cuerpo y no caigan en mirar a mis michelines…
En fin…que tenga tanto donde agarrar y a nadie que me agarre…
Escucho: Si tu te vas (Platero y tú)
