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miércoles, 9 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (2ª parte): esta cena es una broma


El primer día que mi hermana estuvo aquí no me conformé con las torturas que conté en la entrada anterior: cuando llegamos muertas a casa le dije que tenía que conocer a Adam y teníamos que llevarle la botella de resoli que le pedí que me trajera como regalo típico.

Parece que a Adam y a su mujer les encantó el regalo. Nos querían invitar a cenar y nosotras ya no podíamos comer más, así que el postre turco que nos dieron se convirtió en un “take away” y nos comprometimos a ir un día a comer algo allí antes de que Ana regresara a España.

Carolina cambió las sabanas de la litera para que pudiéramos dormir las dos en la de abajo. Lo cierto es que ahora que he vuelto a la de arriba echo de menos la de abajo porque cuesta menos despertarse.

El jueves fue el día de visita a Nothing Hill y por su puesto a Portobello. Recorrimos Hyde Park y con la ciudad iluminada nos fuimos a Harrods, que ya tiene el edificio en versión navideña. Aquí compramos para mi hermana Consuelo el mítico bolso e hicimos las visitas propias a los lugares recordatorio de la muerte de Lady Di y Doddy (o como se escriba).

Esa noche la escuela celebraba la mítica cena navideña inglesa por el módico precio de 15 libras: un plato y postre sin bebida. Fue la oportunidad para presentarle a mi hermana algunas personas de la escuela, pero no fue, para nada, la oportunidad para cenar bien. Andrew venía de vez en cuando a decirme que esa cena tenía que ser una broma y, por supuesto, que el postre era una mierda.

Pero bueno, de todo hay que aprender, ahora la mayoría de los que estábamos allí sabemos que la cena de Navidad de nuestros respectivos países es mucho mejor que la de aquí.

Lo más interesante del día fue descubrir que en Portobello Road hay un par de tiendas de productos españoles. Es imprescindible saber la ubicación de las mismas cuando se planea estar aquí varios meses. En un determinado momento no está mal saber que puedes ir a comprar “caldo gallina blanca”.

Escucho: When you say Nothing at all (Ronan Keating)



martes, 17 de noviembre de 2009

No hay vuelta atrás

Todo ha tomando un nuevo rumbo. Ahora el objetivo es estudiar. Entre ayer y hoy me he vuelto loca buscando la mejor opción para hacer un examen oficial y, finalmente, me he decidido por el IELTS porque era los más cómodo en estas fechas y lo único que me permitía algo de preparación específica.

La carta de inscripción llegará mañana a la oficina así que ahora sólo me queda esperar a que me confirmen la fecha del examen. Según las chicas de la recepción de la escuela, no habrá ningún problema en hacerlo el día 19 de diciembre, un día antes de volver a casa. El Antonio dice que no es buena idea, que los nervios del examen se me vana juntar con los nervios del viaje, pero bueno, yo pienso que estaría nerviosa igual en cualquier otra fecha y, es más, si lo hago antes voy a pensar que en lo días que me queden para volver podría aprender alguna cosa nueva.

Este es un aliciente para aprovechar el tiempo. Ya no es sólo por lo caro que es todo, es también por el examen. La semana que viene tendré las primeras clases de preparación de lunes a viernes, de 1 a 4. La siguiente semana será de vacaciones y la próxima seguiré con la preparación, para volver en la última semana aquí a las clases de 4 a 7.

Ya le he dicho a la propietaria de la casa que me voy así que ya estoy tardando en decidir que voy a hacer con mi vida en enero y, la verdad, no se por donde empezar a buscar. No se si ser au pair o volver a los intentos en tiendas. A meterme a limpiar casas directamente. O buscar una beca…

Adam y Andrew se han convertido en mis amigos aquí y gracias a eso se me va metiendo poco a poco el inglés en la cabeza. El primero dice que le gusta hablar conmigo y está encantado de que vaya a su bar, de hecho hoy me ha invitado a desayunar. Y con el segundo voy cogiendo la rutina de quedar juntos para comer en la escuela. Podría decir que, por fin, estoy consiguiendo algo parecido a una rutina aquí y de verdad que lo necesitaba, tanto desorden y planes cambiantes no podían ser buenos.

No puedo negar que echo de menos de todo lo relacionado con España. Álvaro me ha dado mucha envidia hoy con lo poco que me ha contado y hablar con Lucy me ha aumentado las ganas de una fiesta conquense. Además ver a pablo “pachucho” no ayuda…

La verdad es que necesito una visitilla de por allí. Quiero que llegue mi hermana o que Sensi venga a la fiesta del viernes. O que a Ángela le de un venazo y aparezca por aquí de nuevo (que el domingo me supo a poco). Pero puede que simplemente necesite que llegue el fin de semana porque en este no voy a trabajar y voy a tener tiempo de ir a Portobello, de fiesta, de paseo… y sin estar cansada, no como en el anterior que no podía con mi alma.

No se porque cuando empiezo a escribir me da por poner los puntos negativos, en vez de hablar de que Severin se sigue alegrando de verme aunque lo haya emborrachado ya dos veces. Que la gente de la clase de Lino me saluda y que cada vez conozco a más gente en la escuela. Que Sisi (así suena, pero no tengo ni idea de cómo se escribe), la dueña de la casa, sea tan dulce y nunca ponga pegas para nada.

Con lo bien que me siento en general no se porque escribo estos tostones. Normal que casi nadie se pare a leer lo que escribo.

Prometo ser más positiva

Escucho: Perro verde (Marea)