Me auto-presenté como buenamente me permitió mi inglés de andar por casa y me lancé a cantar a capela. Pero el publicó me arropó: cantó y dio palmas. La ovación me puso roja como un tomate y la presentadora alababa mi actuación.
Al final del show anunciaron que habría dos ganadores. Uno de ellos fue para una clase que hizo un teatro y el otro llevaba mi nombre. Una botella de Freixenet me esperaba como premio y el micrófono abierto de nuevo con la gente chillando que cantara otra vez.
Le pedí al público que subiera a acompañarme y en mi segundo momento de gloria me vi acompañada por todos los españoles. Le dediqué mi triunfo a mis dos profesores: Raj y Celine y compartí mi premio con todo el que quiso beber “de morro” de mi botella.
Por si fuera poco me dediqué a practicar ingles con el “profe-buenorro” de la escuela, pero que nadie piense mal, sólo hable con él, y la cantidad de alcohol ingerida tras la actuación para pasar la vergüenza que todo había supuesto para mí, no me permite recordar muy bien las conversaciones.
Ayer fue noche de despedidas, pero la mía no fue nada silenciosa. Hoy en la escuela un cartel recordaba mi hazaña dándome la enhorabuena.
Escucho: Pormpompero (Manolo Escobar) (Si, ya lo sé, lo puse en otra entrada pero esque hoy no pega otra canción)
