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jueves, 16 de diciembre de 2010

¡Hasta siempre!

Nada me queda por contar en este blog…al menos de momento. Es posible que el futuro me depare una nueva experiencia en otro país y me vea obligada a abrir este espacio de nuevo, o uno parecido, pero ahora mismo no tiene sentido su continuidad.

En él quedan reflejados mis miedos, mis alegrías, mis fiestas, mis reflexiones… Aquí se quedan por si alguien alguna vez las quiere leer o, simplemente, por si algún día me apetece echarle un vistazo…No deja de ser algo muy parecido a un diario.

No se si conseguí mis objetivos. No se si llegué a aprender el inglés que quería o ya me he olvidado de lo poco que conseguí. Cumplí el sueño de que mi madre pisara Londrés…pero quizás hubiese sido mejor no cumplirlo. Regresé a la comida sana, pero las Navidades se acercan y mi cuerpo se va pareciendo, cada vez más, a aquel que tan poco me gustaba en Inglaterra y que tan mal me hacía sentir.

Aquí quedan los nombres de los que me acompañaron. Esos que hicieron que, a pesar de que Luton salga en todas las encuestas como la peor ciudad inglesa en la que vivir, a veces me sentí en un lugar maravillo, tanto bailando salsa, como tomando algo en The White House; pasando la tarde en algún parque o viendo tiendas en el Mall…

Sin duda lo que más echo de todo aquello es la compañía…Sabéis que nunca os olvidare.

Tampoco olvido los inicios en Candem Town. (De echo hay un chico por Leganes que cualquier tarde voy a ir a secuestrarlo y a llevármelo de fiesta para recordar viejos tiempo, que aunque no lo parezca, el que organizaba las fiestas en Londres era él y no yo).

La verdad es que a mi experiencia no le falto nada de nada. Solo con los pocos hombres que “ligué” ya podría hacer una novela. La policia me bajó de un autobús en mitad de Londrés, bailé “Paquito el Chocolatero” en Regent Street, me acosté empapada por culpa de una fiesta de la espuma en el “Liquid”, le hice fumas Shisha a mi hermana. Lleve una pulsera dorada de “artist” en un festival en el que, con ella, no existían accesos restringidos; perdí el dinero de una entrada a un concierto de celtas cortos…y tantas cosas que no se pueden contar…¡Madre mía!

Así que lo recomiendo. Es bueno cambiar de vida por unos meses. Sabes q es algo temporal y no tiene porqué tener sentido…El problema viene con el regreso a la realidad, cuando te das cuenta de que todo ha cambiado y tu no sabes ni a dónde vas ni de dónde vienes…pero bueno…

No me quiero extender más, que al final estoy haciendo una despedida demasiado larga. No quería incluir ningún nombre en la entrada porque hay mucho que decir individualmente y sería imposible meter todo en una entrada. Pero hay una persona con la que tengo que cerrar, obligatoriamente este blog. Se llama María Isabella y nació hace muy poquito al otro lado del Océano.

A ella le dedico esta última entrada como recompensa por todas las noches que su madre tuvo que conciliar el sueño con una lucecita encendida para que esta loca pudiese actualizar las entradas de este blog.

Gracias a todos los que me han leído, me han apoyado, me han dejado comentarios…gracias por todo a TODOS. Gracias por enseñarme que, vaya donde vaya, nunca estaré sola.


Escucho: Bye Bye Ríos

viernes, 22 de enero de 2010

Arturo y Óscar

Dos nombres nada cotidianos por estas tierras, por lo que también son: Artie y Oskie (eso de la k me lo he inventado).

Arturo es un experto en Spanglish lo que no resulta muy fácil porque para entenderle primero debo descifrar si habla en:
a) Inglés
b) Español
c) Ninguna de las anteriores
Con eso de la c) me refiero a ese idioma que todos los niños hemos utilizado cuando éramos niños para designar cosa porque…¿quién no ha llamado guau-guau a un perro de niño?

Lo más fácil es elegir mi respuesta: siempre en Español.
¿Fácil? ¿Seguro? Y cuando intento hablar con el padre en Inglés y el niño y él están hablando en Español…¿A quién no se le escapa un “what” (por decir algo)?

Oscar tiene más fuerza que yo, pero puedo llevarlo un tiempo en brazos. Se pasa el día gateando y tirando las cosas. Es un niño regordete y pensaba que no me daría problemas para comer pero hoy he vuelto a ver el sentido a la frase “se ha puesto de papilla hasta los ojo”. Gatear se le da bien, pero escupir, también.

Arturo es difícil de controlar en la calle. Le gusta andar y perderse a su bola con las manos en los “pockets”; las saca para coger piedras, hojas y palos. La única forma de medio engañarle es decirle que viene la bruja. Me llama Ivi y parece que no le he caído mal del todo.

Esta mañana, mientras le vestía su primera palabra ha sido “tetas”. Bien, el chico ha aprendido castellano en el orden que lo hacen todos los mortales pero que conste que las ha señalado con un juguete, no con la mano, así que además es educado.
A pesar de que haya sido a la primera parte de mi cuerpo a la que se ha referido que conste que no ha sido por el tamaño. Mis pobres amigas se han desinflado un poco aunque no se cuanto tardarán en volver a inflarse porque dos días cenando pasta no pueden ser muy bueno para mi intención de pérdida de peso.

Pero mejor empiezo por el principio. Mi odisea llegó ayer conmigo puntual a Barajas (¡Cómo no!) Llevaba un móvil inglés sin saldo y tenía que enviar un mensaje a Marta (la madre) para avisarle de que iba a embarcar. Lo intenté varias veces desde una cabina, sin éxito y perdiendo 3 euros. Decidí enviarle un mensaje a mi hermana pero las prisas y los nervios no me dejaron acertar con un mensaje coherente.

El avión salió sin retraso y a la llegada a Luton mi maleta fue una de las primeras en aparecer en la cinta. Corrí hacia la primera tienda que encontraba y, como si fuera un milagro, era un especie de estanco que anunciaba recargas de móviles en la caja, pero al decirle a la dependiente mi compañía no sólo me dijo que no me podía recargar el móvil, añadió que no podría hacerlo dentro del aeropuerto. Tuve que preguntarle por las cabinas, ir a una tienda a comprar agua para conseguir dinero suelto y, por fin, contactar con Marta. Ella estaba llegando acompañada por Arturo, que se escondió nada más verme en las piernas de su madre pero no tardó demasiado en corretear conmigo por el aeropuerto.

James es un encanto. Las expectativas irlandesas continúan sin fallarme. Intenta hablar conmigo y corregirme mis fallos además de animarme a ver la tele. Creo que voy a aprender mucho con el. Parece el claro sucesor de Keith (Irlanda) y Marylin (Canadá) a quienes le debo, en gran medida, el inglés que chapurreo.
Para conocer gente nativa me han recomendado que haga actividades, que no me limite a hacer un curso de inglés con más personas extranjeras. Hemos preguntado por cursos pero en esta época es difícil encontrar uno. El único disponible que se ajustaba a mi horario era uno de manicura y pedicura que no era nada barato así que he desistido por el momento.

Es posible que vaya a bailar salsa con un hombre que conoce Marta y si no es suficiente para conocer gente me apuntaré al gimnasio (que no me viene nada mal pero yo creo que en esos sitios no se habla demasiado y verme sudada y con la cara roja como un tomate no creo que sea buena carta de presentación.

El curso de inglés empieza en febrero y mi entrevista para conocer el nivel y, por tanto, el horario, es el jueves día 4. Eso me da 2 semanas de margen para practicar con James. A ver si me suelto porque, por ahora, me cuesta un poco y me frustra mucho no entenderle muchas cosas pero poco a poco, supongo.

Escucho: Recuérdame (La quinta estación y Marc Anthony)

martes, 22 de diciembre de 2009

La lluvia me recibe en España

Desde que he llegado aquí las cosas no han cambiado mucho. El clima se ha puesto más húmedo que el londinense, sigo sin saber que voy a hacer en enero y creo que he cogido un kilo más gracias a aquello de “como de esto que ya hace mucho que no comes…”. Por lo que creo que ya son 7 los kilos aumentados en un solo mes. No se me reconoce y no pienso repetirme los análisis que con media más de media docena de kilos menos me alertaban de mi colesterol.

Con este prometedor balance, ¿puedo sacar cosas positivas de la experiencia? Pues parece que sí. He conocido a grades personas y cuando vuelva puede que mejore mis bailes con clases de salsa. Y el inglés parece que no ha estado mal del todo. Mi IELTS fue de 6. No es un mal resultado teniendo en cuenta que el writing me baja la nota, cuando normalmente es lo que mejor se meda. Es decir, q sin los nervios que pasé y con más tiempo mi inglés no es tan patético como me hicieron pensar las chicas de recepción del ambulatorio y el chico de una tienda de móviles.

Por si fuera poco, la última noche conocí a un chico que dijo estar trabajando en un proyecto sobre un nuevo canal de televisión. Yo le seguí el cuento sin acabar de creérmelo mucho. Hoy me ha llamado y me ha dicho que hablaríamos más tarde porque me ha pillado en mal momento.

Parece que elegí la fecha perfecta para volver porque, a pesar de haber llegado con más de una hora de retraso el domingo, el día siguiente el aeropuerto estaba peor y también las carreteras. Reconozco que no daba muy buena espina ver a las quitanieves limpiando las pistas, pero aquí estoy. Me he cortado un poco el pelo y he disfrutado viendo el festival del colegio con mis sobrinos actuando.

Mi vuelta se planea para enero. No se si volveré a Londres o a Luton. En el segundo lugar me espera una familia con dos niños pequeños y me gustaría que mi futuro fuera ser su au pair por unos meses.

Pero espero pasar fines de semana “rumbeando” con Carolina y, ya de paso con María y Guille que llegan a Londres el 12 de Enero. El penúltimo día hice de enlace en aquella ciudad y fui algunas de sus posibles habitaciones. Espero que lleguen a un buen acuerdo con la propietaria.

Debo reconocer que en muchas ocasiones me he sentido sola, no sabía donde estaba ni para donde iba y creo que esos desordenes me han influido mucho en la alimentación y así me ha pasado. Pero también debo reconocer que he pasado momentos inolvidables y creo que en este corto periodo he aprendido muchas cosas, no solo a perfeccionar mis tortillas de patatas y más vocabulario y expresiones inglesas; he aprendido a valorar a los míos t a ser un poco más valiente en muchos aspectos.

A pesar de haber hecho el loco tanto o más que en España, creo que he madurado pero me falta mucho por mejorar. He sido consciente de que necesito valorarme un poco más y confiar en mi misma, intentar dejar de lado las inseguridades en las cosas importantes y no permitir que los nervios me jueguen malas pasadas.

A los que me han mandado su cariño: ¡GRACIAS! Y también a los que han leído este blog. A los que hacían comentarios y a los que lo comentaban en privado. ¡GRACIAS! A aquellos que cuando me sentía sola en Londres me hacían sentir querida con cuatro frases.

Seguiré escribiendo mis planes, si surgen y mis aventuras cuando lleguen.

Escucho: Enfermo (Pignoise y Melendi)