sábado, 26 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!

Mi felicitación llega con retraso pero con buenas intenciones. Estos días de reencuentro no dejan mucho tiempo para Internet, pero más vale tarde que nunca. Acabo de ver una felicitación en mi correo que me ha gustado especialmente (¡Gracias Chema!)porque nada mejor para felicitar la Navidad desde Cuenca que recurrir a nuestro conquense más internacional:

martes, 22 de diciembre de 2009

La lluvia me recibe en España

Desde que he llegado aquí las cosas no han cambiado mucho. El clima se ha puesto más húmedo que el londinense, sigo sin saber que voy a hacer en enero y creo que he cogido un kilo más gracias a aquello de “como de esto que ya hace mucho que no comes…”. Por lo que creo que ya son 7 los kilos aumentados en un solo mes. No se me reconoce y no pienso repetirme los análisis que con media más de media docena de kilos menos me alertaban de mi colesterol.

Con este prometedor balance, ¿puedo sacar cosas positivas de la experiencia? Pues parece que sí. He conocido a grades personas y cuando vuelva puede que mejore mis bailes con clases de salsa. Y el inglés parece que no ha estado mal del todo. Mi IELTS fue de 6. No es un mal resultado teniendo en cuenta que el writing me baja la nota, cuando normalmente es lo que mejor se meda. Es decir, q sin los nervios que pasé y con más tiempo mi inglés no es tan patético como me hicieron pensar las chicas de recepción del ambulatorio y el chico de una tienda de móviles.

Por si fuera poco, la última noche conocí a un chico que dijo estar trabajando en un proyecto sobre un nuevo canal de televisión. Yo le seguí el cuento sin acabar de creérmelo mucho. Hoy me ha llamado y me ha dicho que hablaríamos más tarde porque me ha pillado en mal momento.

Parece que elegí la fecha perfecta para volver porque, a pesar de haber llegado con más de una hora de retraso el domingo, el día siguiente el aeropuerto estaba peor y también las carreteras. Reconozco que no daba muy buena espina ver a las quitanieves limpiando las pistas, pero aquí estoy. Me he cortado un poco el pelo y he disfrutado viendo el festival del colegio con mis sobrinos actuando.

Mi vuelta se planea para enero. No se si volveré a Londres o a Luton. En el segundo lugar me espera una familia con dos niños pequeños y me gustaría que mi futuro fuera ser su au pair por unos meses.

Pero espero pasar fines de semana “rumbeando” con Carolina y, ya de paso con María y Guille que llegan a Londres el 12 de Enero. El penúltimo día hice de enlace en aquella ciudad y fui algunas de sus posibles habitaciones. Espero que lleguen a un buen acuerdo con la propietaria.

Debo reconocer que en muchas ocasiones me he sentido sola, no sabía donde estaba ni para donde iba y creo que esos desordenes me han influido mucho en la alimentación y así me ha pasado. Pero también debo reconocer que he pasado momentos inolvidables y creo que en este corto periodo he aprendido muchas cosas, no solo a perfeccionar mis tortillas de patatas y más vocabulario y expresiones inglesas; he aprendido a valorar a los míos t a ser un poco más valiente en muchos aspectos.

A pesar de haber hecho el loco tanto o más que en España, creo que he madurado pero me falta mucho por mejorar. He sido consciente de que necesito valorarme un poco más y confiar en mi misma, intentar dejar de lado las inseguridades en las cosas importantes y no permitir que los nervios me jueguen malas pasadas.

A los que me han mandado su cariño: ¡GRACIAS! Y también a los que han leído este blog. A los que hacían comentarios y a los que lo comentaban en privado. ¡GRACIAS! A aquellos que cuando me sentía sola en Londres me hacían sentir querida con cuatro frases.

Seguiré escribiendo mis planes, si surgen y mis aventuras cuando lleguen.

Escucho: Enfermo (Pignoise y Melendi)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Mi momento de gloria

Después de que desde casa me insistieran para que lo hiciera, ayer me planté en el concurso de talentos de la escuela dispuesta a cantar el Porompompero. Era la única de la lista cuyo nombre estaba escrito con boli. La última en inscribirse, como no.

Me auto-presenté como buenamente me permitió mi inglés de andar por casa y me lancé a cantar a capela. Pero el publicó me arropó: cantó y dio palmas. La ovación me puso roja como un tomate y la presentadora alababa mi actuación.

Al final del show anunciaron que habría dos ganadores. Uno de ellos fue para una clase que hizo un teatro y el otro llevaba mi nombre. Una botella de Freixenet me esperaba como premio y el micrófono abierto de nuevo con la gente chillando que cantara otra vez.

Le pedí al público que subiera a acompañarme y en mi segundo momento de gloria me vi acompañada por todos los españoles. Le dediqué mi triunfo a mis dos profesores: Raj y Celine y compartí mi premio con todo el que quiso beber “de morro” de mi botella.

Por si fuera poco me dediqué a practicar ingles con el “profe-buenorro” de la escuela, pero que nadie piense mal, sólo hable con él, y la cantidad de alcohol ingerida tras la actuación para pasar la vergüenza que todo había supuesto para mí, no me permite recordar muy bien las conversaciones.

Ayer fue noche de despedidas, pero la mía no fue nada silenciosa. Hoy en la escuela un cartel recordaba mi hazaña dándome la enhorabuena.

Escucho: Pormpompero (Manolo Escobar) (Si, ya lo sé, lo puse en otra entrada pero esque hoy no pega otra canción)


miércoles, 16 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (final): Nada es igual

El último día que mi hermana estuvo aquí todo fue tan ajetreado como el resto de los días, pero dio tiempo ha visitar dos museos señalados en esta ciudad: The British Museum y Madam Toussand. Nos quedamos con las ganas de grabar un video con alguna ardilla subiéndonos por las piernas pero pudimos ver a Cleopatra y hacernos fotos con Obama y la familia real inglesa.

Las comparas fueron una locura a contracorriente, pero ella pudo llevarles algunos detalle a los 3 diablillos que nuestra otra hermana trajo al mundo. Además, Carolina incrementó los regalos con bombones.

Por la noche preparamos una cena bastante típica para los miembros de la casa: tortilla, jamón, chorizo…y todo el mundo la disfrutó bastante excepto la tarada que vive en la habitación de al lado. Es una polaca que tiene un novio encantador (que, por supuesto, también vive aquí). Disfruta chillando y haciendo ruido a horas impropias, a lo que se le añade su falta de comunicación con el resto de personas y alguna que otra manía extraña. Ni Carolina, ni yo podemos entender como el buenazo de Paul la soporta.

Como era de esperar, nuestra “amiga” de la habitación de al lado decidió no ir a la cena, dejando a su novio en un aprieto, con unas cuantas bebidas en las manos preparadas para la ocasión e intentando sonreír mientras por dentro, supongo, pensaba en la bronca que después tendría con ella.

Por si fuera poco, el ya se fue de vacaciones y a ella la seguimos teniendo aquí de regalo y, además, a Carolina le hará compañía todas las navidades. ..

Volviendo a las historias de Ana, poco más queda que decir. A la mañana siguiente tuvimos suerte para coger el autobús al aeropuerto pero ella no tuvo tanta suerte para volver a España porque el avión salió con retraso. Y yo aquí me quedé otra vez, de vuelta a la rutina.

Se que la mayoría de las cosas que he escrito en el blog hasta ahora han sido un poco pesimistas lo que contrasta bastante con lo pesimista que suelo ser. Por lo menos Adam me he dicho hoy que nunca pierdo la sonrisa, que siempre estoy alegre. Así que aunque a veces no lo parezca por mis palabras, sigo siendo la misma loca que siempre, pero los seres humanos tendemos a hablar más de lo mano que de lo bueno y eso es lo que creo que me ha pasado.

La verdad es que también ha influido los problemas para encontrar trabajo, encontrarlo y dejarlo; problemas para conseguir fecha para un examen; que llegue la fecha y el examen me salga peor que mal; que todo sea muy caro y esté gastando en dos meses los ahorros de mi vida y parte de los de los demás y, por supuesto, la falta de calor humano.

He conocido a mucha gente, sin duda a grandes personas y con ellas he pasado muy buenos momentos pero siempre me faltaba algo. Creo que he pasado demasiado tiempo haciendo turismo o de comprar yo sola y demasiadas tardes sin un plan, sin nada que hacer.

Bueno, supongo que si que hay planes, pero no los suficientes para mí. O mejor dicho, yo estuve aquí antes y nada es como lo recordaba.

El lambrini ya no tiene el mismo sabor, el porompompero no encuentra su momento y, para colmo, me he convertido en una bolita de grasa que nada tiene que ver con la chica de aquellas fotos. Y ya se sabe, estos momentos se pasan mejor con chocolate así que…no os asustéis cuando vuelva, no estoy embarazada, es sobrepeso, pero ya se me pasará…

Recordando (fotos de Victor, UK 2007):

lunes, 14 de diciembre de 2009

Ese blanco contrasta con este gris

Este es el día que más echo de menos España y, por otro lado, lo de estar preparando la maleta e ir diciéndole adiós a algunas personas sigue siendo muy triste. Por lo que más me alegro es por recibir noticias de Cañaveras y unas cuantas fotos.

Mañana llegará la última entrega de “la insoportable Ana” y comenzarán las últimas historias de este primer periodo.

Pero hoy…sólo pienso en la nieve…

Cañaveras (fotos de July)

Y de Álvaro

Cuenca (fotos de Marta)

Buendía (Fotos de Ana)

Madrid (Foto de Patry)

Escucho: Ya llegó la Navidad (Melendi)


sábado, 12 de diciembre de 2009

Ansiedad, confusión, dudas, miedo…

Siempre que tengo un examen me pasa igual, pero esta vez me siento más estúpida de la cuenta. Siento que en este tiempo lo único que ha avanzado aquí son mis errores.


Me quedan unas horas para el examen y estoy muy asustada. Calculo que sacaré un 5 o 5.5 de 9, pero la profesora me ha dicho que espera de mí un mínimo de 6 y que vaya tranquila porque como no lo quiero para nada en particular, no tengo que pensar en una nota determinada.


Aunque después de informarme un poco sobre “supuestas” equivalencias el resultado que espero no está tan mal partiendo de la base de que mi nivel se supone que es upper intermediate:


Más información:
http://www.ielts.org/default.aspx
Y también es español:
http://www.britishcouncil.org/es/spain-exams-ielts.htm

Escucho: Don´t worry, be happy (Bobby McFerrin)




jueves, 10 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (3ª parte): Excursiones

Como bien me ha recordado ella misma en su comentario, una ardilla casi salta a mi cara mientras mi hermana intentaba hacer una foto con el animal en mi pierna.
En nuestra excursión a Greenwich también vimos a algún a ardilla a la que le gustaba acercarse a los humanos. Carolina dice que son muy descaradas.

Llegamos hasta el meridiano 0 en barco, eso sí, antes hicimos una paradita para ver el famoso Tower Bridge y todo lo que le rodea. Después, a mi no se me ocurrió otra cosa que cruzar el Támesis por debajo. No me cuerdo de las medidas del túnel pero se que lo cruzamos dos veces.

A la vuelta, sintiéndolo mucho, Ana tuvo que montar en metro. Había escaleras normales y casi muere, esta vez no de pánico, de cansancio.

Cerca de la Catedral de St Paul comimos en un buffet oriental. Fue la comida más original y muy rica, la verdad, aunque lo de los palillos no acaba de ser lo mío. Desde allí fuimos a Primark (otra visita obligada, sin duda) y a alguna tienda de Oxford Street, todo para hacer tiempo para ver el musical “We Will Rock You”, que solo se puede calificar como genial.

Antes de ir a dormir decidí llevar a mi hermana a algún pub para que conociera un poco la vida nocturna de Candem Towm. En ese momento ya había quedado olvidado que cogí un autobús en la dirección incorrecta y por eso el plan de ver el British Museum tuvo que posponerse al domingo. A esto hay que añadirle que en el quinto pimiento de la ciudad tuve que imprimir el billete para nuestra excursión del sábado.

La visita al Castillo de Windsor, Stonegehe y Oxford fue una locura, todo de corre prisas y sin tiempo ni si quiera para comer o ir al baño (que se lo pregunten a la pobre vejiga de mi hermana). De coincidir con Ángela, que también estaba en Oxford, ni hablamos. Pero la verdad es que estuvo entretenido, aunque solo fuera por escuchar al guía irlandés hablando español.

Lo más indignante es ver que la marca del rayo de Harry Potter en el suelo de Oxford es una visita turística obligada (con la cantidad de cosas más interesantes que habrá para ver…)

Al regreso a Londres una intensa lluvia nos esperaba y nosotras esperábamos al autobús número 24, pero no apareció. Llegamos tarde a nuestra cita con Adam. Habíamos quedado con él para cenar y para que Ana se despidiera de él. Y como siempre no se quedó corto de comida…

Después del atracón de pizza (creo que la mejor que he probado en mi vida) y hamburguesa, no nos quedó más remedio que ir a un pub a tomarnos un chupito que nos ayudara a digerir todo.

Carolina y yo nos quedamos un rato más esperando a Lino. Descubrí un buen sitio en la zona al que tengo que volver, eso sí, la próxima vez disfrazada porque allí estaban todos los renos de Papa Noel juntos.





Escucho:Let me Entertain you (Robbie Williams)



(Espero que te guste Ana)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (2ª parte): esta cena es una broma


El primer día que mi hermana estuvo aquí no me conformé con las torturas que conté en la entrada anterior: cuando llegamos muertas a casa le dije que tenía que conocer a Adam y teníamos que llevarle la botella de resoli que le pedí que me trajera como regalo típico.

Parece que a Adam y a su mujer les encantó el regalo. Nos querían invitar a cenar y nosotras ya no podíamos comer más, así que el postre turco que nos dieron se convirtió en un “take away” y nos comprometimos a ir un día a comer algo allí antes de que Ana regresara a España.

Carolina cambió las sabanas de la litera para que pudiéramos dormir las dos en la de abajo. Lo cierto es que ahora que he vuelto a la de arriba echo de menos la de abajo porque cuesta menos despertarse.

El jueves fue el día de visita a Nothing Hill y por su puesto a Portobello. Recorrimos Hyde Park y con la ciudad iluminada nos fuimos a Harrods, que ya tiene el edificio en versión navideña. Aquí compramos para mi hermana Consuelo el mítico bolso e hicimos las visitas propias a los lugares recordatorio de la muerte de Lady Di y Doddy (o como se escriba).

Esa noche la escuela celebraba la mítica cena navideña inglesa por el módico precio de 15 libras: un plato y postre sin bebida. Fue la oportunidad para presentarle a mi hermana algunas personas de la escuela, pero no fue, para nada, la oportunidad para cenar bien. Andrew venía de vez en cuando a decirme que esa cena tenía que ser una broma y, por supuesto, que el postre era una mierda.

Pero bueno, de todo hay que aprender, ahora la mayoría de los que estábamos allí sabemos que la cena de Navidad de nuestros respectivos países es mucho mejor que la de aquí.

Lo más interesante del día fue descubrir que en Portobello Road hay un par de tiendas de productos españoles. Es imprescindible saber la ubicación de las mismas cuando se planea estar aquí varios meses. En un determinado momento no está mal saber que puedes ir a comprar “caldo gallina blanca”.

Escucho: When you say Nothing at all (Ronan Keating)



martes, 8 de diciembre de 2009

La insoportable Ana (1ª parte): pánico en la escalera.

Tantas experiencias de los últimos días tienen que ser contadas poco a poco. Mi hermana mayor (pero que a veces se hace pasar por la pequeña) llegó a Londres el miércoles pasado. Era la primera vez que cogía un avión, la primera vez que visitaba un país extranjero y, por tanto, la primera vez que visitaba esta húmeda ciudad.

Para hacer honor a su fama, la ciudad gris la recibió con una intensa lluvia que no ha dejado de perseguirnos ni un solo día. Al llegar a Liverpool Street decidí que lo mejor era conseguir una tarjeta de viaje de 7 días para poder coger el metro tanto como quisiéramos. Todo el mundo quiere montar en el metro de Londres, no se porqué tiene tanta fama, pero a mi hermana le alerté de que era una mierda comparado con el de Madrid: los trasbordos son terribles y las líneas se bifurcan en varios caminos y además hay una escaleras eléctricas interminables.

A pesar de todo eso creí que no habría problemas en montar en el famoso underground, pero lo hubo. Resulta que mi hermana no tiene otra cosa a la que tenerle vértigo que a las escaleras mecánicas del metro de Londres…

Pasó todo el tramo rezando para que “acabaran pronto” y me dijo que lo sentía mucho pero no iba a volver a montar en metro. Así que entre la lluvia y mi incultura sobre autobuses en Londres hemos perdido mucho tiempo y andar corriendo siempre de un lado a otro, pero, al menso por mi parte, ha estado genial. Ya necesitaba una cara cercana compartiendo momentos por Londres conmigo.

La segunda tortura a la que sometí a mi hermana fue el típico desayuno inglés, seguido de lluvia y fotos con fondo gris y paraguas. A medio día le tocó probar “fish & chips” y “jacket potato”. Hicimos las visitas más típicas: la Abadía de Westminster, la sede del Parlamento y el Big Ben, Trafalgar Square, Picadilly y el palacio de Buckingham (este de noche), además de la National Gallery.

La visita acabó en mi barrio con los pies empapados y con mi brillante idea de fumarnos una shisha. Parece que mi hermana prefiere dejarse los pulmones negros la nicotina de sus cigarros. Casi me fumé la shisha entera (y eso que se supone que es para 4 personas) con sabor a melón, en pleno Candem Lock y con mi hermana mirándome angustiada cada vez que absorvía. Ella decía que no le sabía a nada, por lo que, además de las escaleras, esto supuso un nuevo trauma en el día.

Por si fuera poco, al llegar a casa y abrir el correo me encuentro con la oferta de una familia italo-canadiense que vive en Tailandia y que buscan una au pair española dispuesta a pasar con ellos 2 años. Es la oferta más tentadora que alguien pude recibir pero no ha llegado en el momento adecuado.

Necesito venderle el alma al diablo o algo así a cambio de que me rejuvenezca a la Mariana 20 años y entonces me podría ir tranquilamente a Tailandia dos años, o más, e intentar hacer allí el doctorado. O alguien podría inventar un medio de transporte que me permitiera ir a casa en poco tiempo y por un precio asequible periódicamente, desde Bangkok.

Escucho: Standby (Extremoduro)

martes, 1 de diciembre de 2009

Mucha policía, poca diversión

Debo reconocer que el fin de semana solo se estropeó por el tiempo pero, de todas formas, no se que la pasa mi estado de ánimo. Creo que el tiempo grisáceo permanente de esta ciudad me está afectando. A eso se une mi síndrome depresivo previo a esos días del mes que nos vuelven taradas absurdas a la mujeres. Y, por si fuera poco, la falta de estabilidad me tiene descentrada por completo: mis horarios de sueño y de comidas cambian continuamente, mis mofletes, la cintura y los brazos son cada vez más anchos, la lavadora esta rota y casi no tengo ropa; de la que tengo la mitad no me sienta bien porque ha encogido en la lavadora y yo he ensanchado siguiendo la rutina de este país de obesos…

Por si fuera poco, mañana tengo que buscar en el quinto infierno una oficina que se digne a examinarme el día 12. Y no se si tengo las de ganar, pero las de perder dinero…en eso tengo todas las papeletas.

Y no contenta con esto, no se me ocurre otra cosa que hacer el domingo que ir a ver el clásico. Es una vergüenza ver un partido como ese. Perdí la cuenta de las faltas que sumaron entre los dos equipos. Los jugadores pasan casi más tiempo en el suelo que jugando (y eso que se supone que es la mejor liga del mundo, pues a veces hay más teatro que juego).

A pesar de todo fue un buen rato. Vimos el partido en un restaurante portugués, donde mezclábamos el gallego, el inglés, el castellano y, por supuesto, el portugués. Bebí cerveza portuguesa y comí chorizo de la tierra, todo un lujo. Vino bien para restar importancia al resultado del partido.

Ahora comienza la recta final de mi primer tiempo. Estoy esperando a mi hermana, planeando muchas cosas y dándome cuenta de que 5 días no son nada. Ni tampoco dos meses.

Cada vez está más cerca Navidad y me sigo viendo estancada en el mismo lugar. Por lo menos he vivido una nueva experiencia: después de tentar a la suerte varias veces, el viernes supe lo que es que la policía londinense te ponga una multa (me está bien por pasarme de lista). Este detalle lo he obviado en la conversación con la familia y voy a seguir sin dar detalles al respecto, que ya es suficiente con lo rápido que corrió la voz de mi hazaña aquí. Sólo debo decir en mi defensa que fue mala suerte…esa que me acompaña desde que llegué.

Tanta lluvia me ha puesto un poco enferma, a ver si me recupero.
Una cosa positiva: Cuando engordo un poco y me empiezo a ver más fea de lo normal, ligo más y hay que reconocer que ligar sienta muy bien.

Escucho: Pacto entre caballeros (Joaquín Sabina)