jueves, 16 de diciembre de 2010

¡Hasta siempre!

Nada me queda por contar en este blog…al menos de momento. Es posible que el futuro me depare una nueva experiencia en otro país y me vea obligada a abrir este espacio de nuevo, o uno parecido, pero ahora mismo no tiene sentido su continuidad.

En él quedan reflejados mis miedos, mis alegrías, mis fiestas, mis reflexiones… Aquí se quedan por si alguien alguna vez las quiere leer o, simplemente, por si algún día me apetece echarle un vistazo…No deja de ser algo muy parecido a un diario.

No se si conseguí mis objetivos. No se si llegué a aprender el inglés que quería o ya me he olvidado de lo poco que conseguí. Cumplí el sueño de que mi madre pisara Londrés…pero quizás hubiese sido mejor no cumplirlo. Regresé a la comida sana, pero las Navidades se acercan y mi cuerpo se va pareciendo, cada vez más, a aquel que tan poco me gustaba en Inglaterra y que tan mal me hacía sentir.

Aquí quedan los nombres de los que me acompañaron. Esos que hicieron que, a pesar de que Luton salga en todas las encuestas como la peor ciudad inglesa en la que vivir, a veces me sentí en un lugar maravillo, tanto bailando salsa, como tomando algo en The White House; pasando la tarde en algún parque o viendo tiendas en el Mall…

Sin duda lo que más echo de todo aquello es la compañía…Sabéis que nunca os olvidare.

Tampoco olvido los inicios en Candem Town. (De echo hay un chico por Leganes que cualquier tarde voy a ir a secuestrarlo y a llevármelo de fiesta para recordar viejos tiempo, que aunque no lo parezca, el que organizaba las fiestas en Londres era él y no yo).

La verdad es que a mi experiencia no le falto nada de nada. Solo con los pocos hombres que “ligué” ya podría hacer una novela. La policia me bajó de un autobús en mitad de Londrés, bailé “Paquito el Chocolatero” en Regent Street, me acosté empapada por culpa de una fiesta de la espuma en el “Liquid”, le hice fumas Shisha a mi hermana. Lleve una pulsera dorada de “artist” en un festival en el que, con ella, no existían accesos restringidos; perdí el dinero de una entrada a un concierto de celtas cortos…y tantas cosas que no se pueden contar…¡Madre mía!

Así que lo recomiendo. Es bueno cambiar de vida por unos meses. Sabes q es algo temporal y no tiene porqué tener sentido…El problema viene con el regreso a la realidad, cuando te das cuenta de que todo ha cambiado y tu no sabes ni a dónde vas ni de dónde vienes…pero bueno…

No me quiero extender más, que al final estoy haciendo una despedida demasiado larga. No quería incluir ningún nombre en la entrada porque hay mucho que decir individualmente y sería imposible meter todo en una entrada. Pero hay una persona con la que tengo que cerrar, obligatoriamente este blog. Se llama María Isabella y nació hace muy poquito al otro lado del Océano.

A ella le dedico esta última entrada como recompensa por todas las noches que su madre tuvo que conciliar el sueño con una lucecita encendida para que esta loca pudiese actualizar las entradas de este blog.

Gracias a todos los que me han leído, me han apoyado, me han dejado comentarios…gracias por todo a TODOS. Gracias por enseñarme que, vaya donde vaya, nunca estaré sola.


Escucho: Bye Bye Ríos

martes, 17 de agosto de 2010

Cañaverera por Cañaveras

Haber tenido el blog tan abandonado tiene una explicación: No tengo vida. Desde que llegué a España no he tenido un segundo ni para asimilar que ya estaba aquí. Supongo que no tardaré mucho en volver a ser una cañaverera por el mundo y en el momento menos esperado apareceré en Luton o me lanzaré a otra aventura en otro lugar. Aunque esté desaparecida, no me olvido de Thomas, mi mayor apoyo durante mis días lutonianos y además me hizo de descubrir que algo de ritmo si que tengo…

Sobre mis chicas lutonianas…que voy a decir, que espero que se presenten aquí en San Mateo y que Alex encuentre un trabajillo en esos días y se quede aquí a mi vera.

Y de la family…pues que aunque Arturo y Oscar no recordarán los días conmigo yo nunca podré olvidarles y pueden estar seguros que me escaparé cuando pueda por allí para ir viendo como crecen sin darse cuenta.

El motivo por el que no tengo vida se resume en tres siglas: CNC. Esto quiere decir, que casi por sorpresa, metí en julio la cabecita en la televisión. Canal de Noticias Continuo es una canal regional (de Castilla-La Mancha) que me está permitiendo aprender muchísimo (Es CNC, no CNN que hay gente que se cree que sabe demasiado y ni siquiera sabe distinguir entre letras…ya me gustaría a mí estar en CNN). Hago lo q más me gusta: salir a la calle en busca de la noticia con alcachofa en mano y después me toca redactarla y locutarla. Lo que nunca esperé es que presentaría un espacio…pero también lo hago. No uso pronter y la cámara me pone de los nervios (no se si le ganaré la batalla a esa máquina algún día), pero bueno, de momento voy saliendo del paso con mi un acento que debo corregir…mi pronunciación de la “J” es demasiado exagerado, parece que voy a tirar un gapo de un momento a otro.

Los medios son como lo cuentan. A pesar de ser becaria, aquí no se para. Las noticias están en todas partes y en cualquier momento y eso implica que un periodista esté ahí para contarlas. Y como una imagen vale más que mil palabras…los cámaras no tienen descanso alguno. Una vez que he descubierto que en los medios de comunicación dices “no” a una vida social normal, lejos de salir huyendo he decidido cambiar ese “no-vida social” por un “no-descanso” y eso conlleva que me quede dormida cuando no debo porque el cuerpo tiene un límite…

Y a pesar de todo esto, lo que hago no solo me encanta…me vuelve loca. Aunque reconozco que hay muchos momentos en que lo paso muy mal. Soy muy vergonzosa (aunque mucha gente diga que no lo demuestro) y tengo mucho miedo al error, a ese que es humano y que todos tenemos, pero me aterra. Se que soy muy lenta y que le doy muchas vueltas a las cosas y la lentitud en este trabajo no trae nada bueno, pero la indecisión y la desconfianza en uno mismo, menos.

Así se presenta mi verano. Sin Internet en casa, sin comunicación con el exterior de esta redacción (excepto en la noches de juerga, que no faltan), pero muy feliz. Estoy disfrutando de los que hago y me rodean una panda de becarios colgaos cuya presencia a mi vera no tiene precio.

Así que más que cañavereara por Cañaveras soy cañavereras, soy cañaverera por la provincia de Cuenca, aprovechando cualquier hueco para dormir en ese pueblo de la alcarria conquense, del que siempre estoy cerca aunque físicamente me separen kilómetros de distancia.

Escucho: Golfa (Extremoduro)

miércoles, 14 de julio de 2010

¡Menos vuvuzelas y más castañuelas!

No recuerdo en que momento de mi vida comencé a decir que quería ser periodista de mayor (mayor ya me voy haciendo, pero el momento de ejercer no se cuando llegará...). Cuando decía que quería ser periodista la gente me preguntaba: “¿qué noticia te gustaría dar?” y nunca dudé en contestar: “qué la selección española de fútbol ha ganado el mundial”. Pues el sueño de dar esa noticia no se me ha cumplido, pero no por ello he dejado de disfrutar de ella.

No he podido escribir antes para hablar de mi vuelta a España, ni tampoco para hablar de mis últimos días allí, pero antes de retomar aquellas historias me veía en la obligación de contar mis últimos días.

Siempre he vivido el fútbol de una forma especial. No soy una entendida en el tema pero mi hermana me hizo madridista desde muy pequeñita. Admiré a Vicente del Bosque cuando entrenó al Real Madrid y Casillas era mi ídolo cuando se empezaba a dar a conocer. Yo era una niña en un internado de monjas y el empezaba a hacer buenas paradas con 17 años. Algunas internas se burlaban cuando yo decía que era guapísimo diciendo: a lo mejor si se quita ese entrecejo...(y ahora el mundo entero envidia a Sara Carbonero).

El mundial nos ha emocionado a todos pero, por lo que he explicado antes, que Casillas haya sido el capitán del equipo y Del Bosque el entrenador ha sido muy significativo. Y, porque no añadirlo, el gol del mundial, lo marcó Iniesta, el único Castellano-manchego de la selección.





Viví la celebración en Cuenca, ciudad donde nací, con amigas de verdad y con chapuzón en la fuente incluido. Y aún quedaron fuerzas para ir a Madrid a esperar a lo héroes en Príncipe Pío.



No tengo palabras para describir la emoción de estos últimos días. Un sueño, algo que generaciones enteras esperaban. La unión de todo el mundo, las banderas, los cánticos, la euforia. INOLVIDABLE.



Escucho: We are the champions (Queen)

jueves, 24 de junio de 2010

El tiempo se ha acelerado

Para que easy jet no salga de su rutina habitual, Estafa y Lucy llegan con retraso. James me va a acercar al aeropuerto y no tenemos todavía muy claro a que hora iremos, pero un poco más tarde de la cuenta nos vamos a acortar, cosa que a Arturo le da igual porque últimamente no perdona eso de levantarse a las 6 y media de la mañana.

Bueno, puede que está sea una de mis últimas entras y encima me toca resumir porque el tiempo corre demasiado deprisa últimamente. Lo primero que debo decir es que al final de mi experiencia encontré al “vecino de mi película” (los que hayan visto “diario de una niñera” me entenderán”). Por supuesto, lo encontré bailando salsa, pero demasiado tarde como para conocerle bien, así que no me entretengo más en este punto…

El fin de semana pasado fui al Big Session Festival y allí pude comprobar que James cuenta con muchos fans. En este momento del festival el está tocando pero es imposible distinguirle:



En ese momento yo estaba sujetando a Óscar mientras dormía. Le gusta tanto la música que se queda frito. Mientras Arturo lloraba como un loco implorando irse de aquella carpa.

Lo mejor del festival fue lucir una pulsera de “artist” que nos permitía a Marta y a mi seguir a James por todas las áreas restringidas. No se como será lo de llevar una acreditación de periodista, pero la acreditación de artista me gustó bastante, sobre todo por lo de poder entrar a los camerinos y arrasar con agua, frutas, patatas fritas, etc.

Pero la parte negativa del festival llegó al final. Mi cámara se quedó en el hotel junto y no hay forma de que ningún responsable coja el teléfono para darnos noticias de ella.

El lunes me despedí de Carolina y ayer me despedí de los que han sido mis parejas de salsa en Luton durante estos meses. El momento más triste fue escuchar a Thomas decir “last dance?” Después de que se fuera los quedaban bailaron conmigo para decirme adiós. Hicieron un circulo y fui cambiando de pareja todo el rato (es lo mismo que se hace con los cumpleañeros en su día).

A Thomas le diré el “hasta pronto” esta semana, y así, poco a poco, a todo el mundo.
No me puedo creer que todo haya pasado tan rápido y, menos todavía, que me de nostalgia irme de un país que no he parado de criticar ni un solo segundo. Debe ser que los lugares no los hacen las calles, ni los paisajes ni el clima, los forman la gente que te acompaña a estar con ellos, y con gente como la que he conocido hasta Luton puede ser un lugar ideal.

A parte de los recuerdos, me llevo algo más de Luton, algo imborrable que será un pequeña sorpresa (no se si grata o no) para mis padres…y como decían en el mítico “Un, dos, tres,”: “Hasta aquí puedo leer”

Escucho: 20 de abril (Oysterband & Jesús Cifuentes)

jueves, 17 de junio de 2010

HAPPY BIRTHDAY PRINCESS!!!


Pues eso princesita, que feliz cumpleaños!!!Qué ya han pasado 9 años desde que el teléfono me despertó en casa de la Lucy. Esperé a que la muer viniera de misa y nos fuimos verte a través de un cristal, a lo lejos. Tu metidita en una incubadora y con un aspecto muy distinto al que tienes hoy.

Disfruta de tu día Eva!! (hoy no cuento nada, que ya conté ayer, hoy todo es para la más guapa)

miércoles, 16 de junio de 2010

Desorganización total

Por si alguien no me conoce, debo recalcar que soy bastante desorganizada y cuando la agenda se me pone un poco apretada al final no hago nada y todo se me va apretando cada vez más.

Lo primero (en respuesta a mi hermana),los videos los pondré en un formato más pequeño, siempre que me de cuenta, claro. Aquí van dos videos más de la Charanga “La chicuelina”. Es que me gusta demostrar que sigo siendo la misma y que en estos barrios no he olvidado aquello de “en las fiestas no me da vergüenza nada", me encanta hacer el tonto.

El primero me parece genial y en el segundo se puede ver que Caro y yo hacemos amistades allá donde vamos (lo de hacer publicidad de “la tasca” con el gorro de Caro no entraba en nuestros planes, pero se ha hecho claro protagonista del video”.




Me faltó por contar una bonita historia del fin de semana pasado: me volví a quedar en la calle. El sábado pasado me fui a bailar salsa con Thomas y se me olvidó la llave. Le mandé un mensaje a Marta, la llamé, le mandé un mensaje a James, pero al final, nadie me abrió la puerta, nadie escucho el móvil. Menos mal que esta vez Thomas estaba conmigo y me acogió en su casa (de todas formas la furgoneta de James estaba abierta, a las malas...). El pobre hombre me tenía que llevar a casa al día siguiente a las 8 para poder llegar a tiempo a trabajar (por ese pequeño madrugón estuve un pelín más agotada en el “A taste of Spain” y me tiré todo el viaje de vuelta a Luton durmiendo, confiando en que Carolina me despertara al llegar).

Con tanto cachondeo, entendí mal la fecha del concierto de Celtas Cortos (es en julio, así que me quedo con las ganas, sobre todo de la “mega Spanish party” de después). Los planes del viernes cambiaron a una fiesta de estudiantes (a buena hora me pongo yo a conocer a los universitarios de Luton…). Y de ese día, pues que voy a contar: fiesta+estudiantes+alcohol= demasiados momentos censurados a la luz pública.

El sábado solo salí para ver empatar a los ingleses con los yanquis y el domingo cambiamos el “A taste of Spain” por “A taste of France”. A los que tengan pensado comer en Cadem Town uno de estos días: en el primer callejón que encuentras con los asientos de motos, nada más cruzar el río a la derecha, hay un puesto de comida francesa en el que gratinan un queso gigante, que es 100% recomendable.

Alex y yo acabamos el domingo bailando salsa en el centro de Londres, con el firme propósito de volver (es muy probable que vayamos este jueves). Por cierto, yo hoy no he ido a bailar con Thomas y creo que ya solo me queda una oportunidad, el martes que viene, momento en el que me despediré de “Carnival Centre” y de la gente que he conocido allí.

Y sobre mi agenda. Mañana (que ya por la hora que saldrá en la publicación debería decir hoy) iremos a ver el partido, después tengo clase, el jueves puede que vaya a bailar salsa, el viernes salgo con Marta, el sábado temprano nos vamos de festival (voy a conocer a Cara Dillon y a la Oysterband), el domingo volvemos, el lunes hay partido otra vez, el martes salsa en Luton, el miércoles viene Lucy y Estefa…bueno, creo que ya es bastante agobio, ¿no? ¡Menuda cuenta atrás!

A esto se une que no escribo ni a mi hermana, que llevo retrasos de contestaciones a mensajes, que no soluciono nada de mi vida laboral futura (y debo hacer algo por internet) y tengo que mirar un albergue para pasar la noche del viernes que viene en Londres (eso ya está casi resuelto).

Por lo menos he actualizado el blog, aunque me haya quitado un tiempo valioso de sueño para ello…

Escucho: Mejor mañana (Vega)

lunes, 7 de junio de 2010

A taste of Spain

El viernes comprobamos que no es tan difícil que dos españolas y una polaca sean el centro de atención sin recurrir a bailes ridículos o contoneos indescriptibles. ¿Cómo? Solo hay que ponerse un gorro de España. Eso si, mucha paciencia con la cantidad de tíos que se van a acercar a preguntar, ¿de dónde e ese gorro?...Bueno, dicen de la educación en España, pero creo que la mayoría de los españoles distinguen la bardera Británica…no se, España preside la unión europea, en 2008 la selección ganó la Eurocopa, cuando Nadal gana algo sale por ahí la banderita y, lo peor de todo, las costas españolas se llenan de ingleses en verano (y cuando no es verano) y no saben como es la bandera…en fin, creo que, cuanto menos, un poco triste era…



Ahí no quedó la cosa. Tres chavales descubrieron que en gran parte de España, en invierno nieva…Creo que ha estas alturas lo estarán comprobando por internet y todo… Casi descubren que Alex no es española… pero con un poquito de morro les hicimos saber a todos que en España no todas son morenas y, además, existen tintes.
Pero en triunfo auténtico de los gorros no llegó hasta el domingo. Regent Street (una de las principales calles del centro de Londres) estuvo cortada al tráfico desde las 12 hasta las 7 de la tarde pera albergar la quinta edición de “A taste of Spain”. El próximo año me vengo con un puestecito de gorros. Todo el mundo quería saber de donde lo habíamos sacado y algunos se acercaron a hacerse fotos con nosotras.

Como las colas eran interminables, Carolina y yo decidimos comer en un bar español, La Tasca, muy cerca de Oxford Circus. Comimos paella, calamares, patatas bravas y alitas de pollo, todo acompañado se Sangría, por su puesto.

Casi con la comida en la boca nos fuimos corriendo a ver a la charanga “la Chicuelina”, sin duda lo mejor del evento, casi no nos separamos de ellos en todo el día. Bajaron del escenario y nos dedicamos a seguirles hasta el puesto de Segovia (de donde venían) para que nos tocaran “la Amapola”. La verdad es que no les faltó canción ni gente alrededor, creo que fue lo que más expectación levantó. Nunca pensé que bailaría “Paquito el chocolatero” en mitad de Londres.

Mi familia adoptiva de Luton también se unió al evento. La hermana de James vino a pasar el fin de semana y creo que ha disfrutado bastante. Los pequeños estaba muy contentos, los dos vestidos con una camiseta de España que les regalé.

Como no nos apetecía esperar ninguna cola (y eso que las paellas tenían muy buena pinta, el jamón, no digamos, el cochinillo... puff, y el gazpacho apetecía muchísimo con el día soleado) a última hora, cuando estaban recogiendo, fuimos a suplicar por lomo. Como no nos hacían ni caso estiré el brazo y cogí un poco de lomo, queso manchego y queso de cabra. Seguían sin hacernos caso y nadie decía nada así que acerqué un poco más la bandeja hacia nosotros, hasta que, ya no pude resistir la tentación y me la llevé. Y entre Toni, Caro y yo poco más y nos comemos has la bandeja.



Terminamos en la carpa de Andalucía cantando “Camarero” y escuchando una voz que decía “Please, Move on!” No se como consiguieron que la gente se moviera, pero al final todo el mundo se dispersó.

Alguno españoles nos dijeron que la fiesta seguía en un bar cercano que tenía las pintas baratas, así que, entre pinta y pinta, metro, tren y taxi, llegué a casa a la 1 de la madrugada.

Descubrimos que Fito toca en Londres en agosto y, este viernes, tocan Celtas Cortos así que es muy probable que vayamos a verles. Creo que este último mes se me va a pasar mucho más rápido de lo que creía.



Escucho: Charanga La Chicuelina


jueves, 3 de junio de 2010

Más de pueblo que las amapolas

Desde la última entrada, tuve que prepararme para mi viaje a España, sobrevivir en mis días allí y regresar, de eso viene mi abandono momentáneo del mundo multimedia. No se como resumir tanto sin aburrir…

Mi vuelo de ida se retrasó y lo mismo sucedió con el vuelo de regreso (llegué a las 2 de la mañana a Cañaveras el miércoles pasado y ayer entré por la puerta de la casa de Luton a las 1 y media de la mañana). Por lo menos no he tenido ningún problema con la maletas (bueno, la que me llevé no ha vuelto porque le faltaba una rueda…)
A la llegada a Madrid dejé colgadas a Lucy, Estefa y Ana (y también mi plan de cañas por Madrid). Mi hermana Consuelo, mi cuñado y mi padre me estaban esperando en Barajas para que no tuviera que madrugar al día siguiente.

Los dos días siguientes fueron un no parar de preparativos: limpiar la iglesia, acondicionar en solar (donde se celebraban los cumpleaños de Eva y Pablo y la comunión de Eva), preparar el vestuario…Pero no me faltó una paradita en Cuenca con una breve charla con Carmen.

El viernes los preparativos del cumpleaños se juntaron con los de la comunión del día siguiente. En general creo que mi hermana tuvo bastante ayuda y creo que todo quedó muy bien. Yo lo disfruté como si de una boda se tratara, Eva estaba muy contenta, a mis padres se les caía la baba y a mi hermana se le iban calmando los nervios según iba avanzando el día.

No dimos opción a que la gente se comiera los langostinos con cuchillo y tenedor, porque solo pusimos tenedor, pero creo que nadie lo echo en falta (y si alguien pensó que necesitaba un cuchillo para esa comida, sinceramente, ahí sobraba, se nos coló…)

He disfrutado del pueblo todo lo que he podido, hasta de sus hipocresías, en las que reconozco haber participado con el fin de colaborar en la creación de un clima de paz (falso, pero necesario, supongo que los que vivan en pueblos pequeños me entenderán). De hecho me he mordido la lengua demasiado pero creo que la ocasión lo merecía (para 5 días que estaba no era cuestión de “liarla parda”)

He vuelto con una mezcla de alegría y tristeza. Mi vuelo de vuelta ya está comprado y en menos de un mes volveré a estar con los míos. Han sido días geniales con mucha gente a la que aprecio un montón y con las personas que más quiero (que no hace falta que diga quienes son). Y, por otro lado, vengo con ganas de ver a mi chicas de Luton, de ir este domingo a Londres con una tontería que les he traído para llamar la atención y hacernos notar en algo que se llama “A taste of Spain” y que va a cortar el trafico en una calle importante del centro.

En nada me voy de festival con la familia, este fin de semana viene la hermana de James y, en mi último fin de semana vienen Estefa y Lucy; así que, con tantos planes, es imposible no estar eufórica y feliz pero, al mismo tiempo, esto se me acaba y debo reconocer que un poco de penita si que da.

Tenía pensado escribir más cosas pero mi ordenador no me lo permite, tengo que hacer una pausa cada diez minutos para que me deje continuar. Pues que aproveche este cacharro para darme malos ratos porque le quedan los días contados. Dije que los exprimiría al máximo en este viaje y que después lo cambiaría por otro así que, el pobre, ve cercana su jubilación y le ha dado por incordiarme todo lo que puede.

Escucho: Volver (Estrella Morente)

martes, 18 de mayo de 2010

Toda una mujer de provecho

Normalmente cuando la gente se va a un país donde nadie la conoce se dedica a hacer locuras, a desfasar. Yo no voy a decir que he sido una santa (pues no me queda a mí camino para subir a los altares…) pero lo que me voy a llevar de aquí va a ser casi demasiada madurez.

En estos días, Marta está en España. Estoy intentando ayudar todo lo que puedo a James y creo que me estoy esmerando bastante con la comida. A mis platos típicos anteriores: tortillas, ensaladilla rusa, verduras varias… postres: tiramisú, galletas, magdalenas y torrijas; y la conocida zurra, ahora se une la empanada de atún. Cuando James la ha visto ha dicho que era mi grande y le he dicho que era fina, y que era un plato que se conservaba bastante tiempo, que no hacía falta comerlo todo hoy porque no se estropeaba…bueno…pues ni las migas han quedado…

Supongo que después de esta experiencia podré incluir en el currículum: nivel mediocre de inglés, nivel básico de salsa, nivel avanzado de cuidado de niños pequeños, nivel superior de Spanglish, nivel medio de plancha y tareas domesticas y nivel “soltura” en cocina y repostería. A estas alturas no me he animado a hacer resolí casero porque el día 26 de este mes lo tendré al alcance de mi mano, y el día 1 viajará conmigo…si no seguro que lo habría intentado estos días.

A todo esto se añade que sigo convaleciente. Este está siendo el catarro más largo de mi historia como persona humana. Lo que me convierte, aún más, en toda una señora de su casa. Así pasa que Oscar y James ya tienen la misma tos “viejuna” que yo. No he parado de atender.

En realidad, todo esto lo digo para hacerme sentir mejor y pensar que es muy positivo seguir currando mientras estas malita, pero la verdad es que soy la única culpable de mi situación en lo que a salud se refiere.

Cuando las visitas se fueron a sus respectivos destinos (Gloria a Guadalajara, Chechu a Alcalá de Henares, Elena a Ámsterdam y Juankar a Pedro Muñoz) me dejaron aquí demasiadas energías renovadas. Después de haber vuelto a beber brugal, gracias a los chicos, y resolí, gracias a María y a Guille, y de haber pasado un fin de semana inolvidable en el que Liverpool Street pasó a ser el lugar más divertido de Londres; no podía meterme en la cama a reposar.


Chechu, Elena, María, Guille, Toni, Gloria, Juakar y yo (abajo)

El lunes y el martes pasado lo hice, descansé y pensé que con eso era suficiente para mi catarro (siempre he creído que el ibuprofeno tiene efectos milagrosos instantáneos, pero no es así, ni acompañándolo con strepsils me ha servido). Así que el miércoles, después de mis clases, decidí ir a ver ganar al Atleti, con mi bolsa de pipas tijuna conservada desde el fin de semana de la visitas. Pipas, “furgol” y cerveza: PERFECTO. Y mi familia en España pensando que ese día me iban a pegar…normal, razón para estar preocupados no les faltó.


Noemi, yo y las tijuana

Como era lógico el bar estaba lleno de ingleses apoyando al Fulham y yo, que siempre he sido merengue, no podía meterme mejor en el papel de colchonera. Carolina, la auténtica forofa, ondeaba su bufanda mientras gritaba…y en el momento del gol definitivo las iras de los ingleses presentes no tenían freno.

Nos tocó escuchar: “fucking Spanish people shut up!!” a lo que yo conteste en español (no voy a repetir lo que dije. Y la disputa siguió con “speak in English”, a lo que yo volví a contestar con en español con un “no me da la gana” o algo parecido…
Al final del partido el chico que nos chillaba se hizo nuestro amigo y nos pidió perdón alegando que el fútbol le ponía muy agresivo.


Christopher, yo, Olivia, Carolina y Ana (abajo) en The White House

Después del partido, en otro bar (The White House) nos encontramos una propuesta de “fiesta” para el día siguiente. Al parecer en un hotel del centro había un grupo de andaluces. Y allí que nos presentamos el jueves, pero los andaluces no se dignaron a aparecer, así que nos dedicamos a sacarle todas las coronas posibles (y alguna más) a un pobre inglés borracho que acabó dormido en uno de los sofás de la recepción del hotel.

Como me veía con fuerzas suficientes para la juerga decidí que ya era hora de volver a las clases de salsa, pero mi cuerpo no aguantó más. Al empezar a bailar no podía respirar, tosía y mi cara de muerta daba pena a todo el mundo (Thomas bailaba conmigo por pena y Boris bailó una vez conmigo por la misma razón, pero bueno, por lo menos la noche sirvió para tocar músculo y eso ya no me lo quita nadie…). A rato de comenzar encendieron un ventilador gigante y fui notando como me iba matando lentamente, así que el pobre Thomas me tuvo que traer de vuelta a casa, convaleciente, antes de lo previsto. Al día siguiente no puede moverme de la cama hasta las 2 de la tarde.

Y a día de hoy he comenzado a recuperar la voz, pero la tos y mis mocos siguen ahí, así que continúo con el firme propósito de reposar hasta el fin de semana para estar con fuerzas nuevas en la celebración del cumpleaños de Rosana y Olivia (que peligro…)
Hasta entonces seguiré forjando a la mujer de provecho que nunca pensé que llevaba dentro.

Escucho: Con las manos en la masa (Joaquín Sabina y Vainica Doble)

miércoles, 12 de mayo de 2010

James O´Grady y Amalia Barbero

Como en el pasado fin de semana hay demasiado contenido censurable para hablar de él y además, tengo un catarrazo que debería haberme mandado a la cama hace tiempo, no voy a escribir mucho. Solo quiero explicar que he bloqueado los comentarios no para censurar (porque las opiniones son respetables y siguen siendo libres aquí) si no porque no voy a consentir que locos perturbados dejen su huella libremente por aquí.

Dicho esto quiero aprovechar para dar publicidad a dos artistas. Uno es el padre de los niños a los que cuido. Creo que ya he hablado por aquí bastante de James y todo lo bueno que diga es poco, así que mejor dejar una demostración de su arte. Es músico profesional y ha trabajado con Cara Dillon (muy reconocida y conocida, sobre todo en Irlanda) y la OysterBand (con quienes le veré tocar en Julio, muy reconocidos dentro del folk rock y que versionaron "20 de abril" de Celtas Cortos. También hicieron el tema conjunto con ellos).

Bueno dejo un pequeño video de una actuación de Cara Dillon en la que James toca la gaita:



Por otro lado, no he tenido el gusto de conocerla pero, Amalia Barbero, es la hermana de Marta (la mujer de James y la madre de Arturo y Oscar). No hace falta que la presente mucho porque estoy convencida de que dentro de muy poco os acostumbrareis a verla en las listas de ventas porque prepara disco. Compone sus canciones, tiene un arte que no se puede aguantar y una voz impresionante. Aquí dejo un pequeño aperitivo:



Estoy rodeada de artistas...

lunes, 3 de mayo de 2010

Toda la verdad

El padre de Rosana le dijo alguna vez a su hija una frase muy sabia: “Una española no pega con un inglés, eso es como tomarse unas gambas con un plato de leche”. Y Marta le ha añadido algo más a la frase: “es como eso pero con un chorrito de aceite de oliva por encima”.

Como en todo el mundo, en todas las culturas, sociedades, etnias, familias, etc., no se debe generalizar porque siempre hay excepciones, pero hasta la fecha (y sobre todo, después de este fin de semana) me he dado cuenta que las gambas y la leche…poca excepción pueden tener...

No se como serían las generaciones anteriores de ingleses (bueno, quizás eran como Thomas que es un encanto, quien sabe) pero las de ahora, por lo menos en Luton, dan un poco de pena. No hay noche ni bar en el que no hay una pelea así que hay que andarse con mucho ojo para no salpicarte de alguna.

De la comida ya no voy a hablar porque solo hay que verme (menos mal que hoy Noemi me ha preparado una coliflor con gambas para chuparse los dedos y me he olvidado de los pollos radiactivos, el pescado grasiento rebozado y las patatas fritas de obligatoria presencia en cada uno de las cafeterías, bares o puestos del país. Y además he tomado café en condiciones).

En España nos quejamos de los piropos de los albañiles o del pesado de la discoteca que no nos interesa pero ahí sigue intentando ligar. Por lo menos los piropos o los intentos de “ligoteo” allí llegar a tener su gracia. Aquí no hay un pesado de discoteca, hay un regimiento de pesados babosos y borrachos (la mayoría feos) que no sabe ni una sola frase graciosa para decirte y que si te descuidas se lanzan a tocarte (ayer un chico le dijo directamente a Noemi: “déjame verte la tetas” mientras se intentaba abalanzar sobre ella).

Para colmo puedes ver al más guapo del bar ligando con la más gorda, hortera y fea de la discoteca (que necesita todo el bar para moverse y te vayas donde te vayas te la encuentras detrás dándote empujones). Claro, la más guapa del bar, la típica barbie inglesa (que hay que reconocer que hay chicas guapísimas) está bailando entre babosos feos, con un vestido que llega justo donde la pierna pierde su nombre, sin medias y espatarrándose sin importarle que todo el bar sepa el color de sus bragas…
Este ha sido el paisaje desolador de este fin de semana así que mis ganas de volver a España crecen por momento. Se que voy a echar de menos a mucha gente de aquí, que aprovecharé la mínima ocasión para venir a ver a estos nenes (encima Arturo hoy me ha recibido con un pedazo de abrazo que me ha hecho olvidar todos los “go away” “fuera” q me ha dedicado en estos meses). Que esto de estar con nenes me hace echar mucho de menos a la telefonista Eva, al empanao’ de Pablo y al borrico de Carlos…Si es que cada punto positivo de aquí tiene sus dos negativos de respuesta.

Algo que echaré de menos serán los zapatos. Bueno, la ropa en general es más original que en España, lo malo es no tener dinero ni espacio en la maleta. Aunque de horteradas también van sobrados y lo peor de todo es que lo más hortera es lo que se copia en España el mes siguiente. Ayer fue la primera vez que vi a una chica a la que le sentaba bien un body apuntillado al estilo Madona en los 80…

Cada vez veo más cerca el final de mi experiencia, me da miedo que esto acabe y no quiero pensar mucho en si lo he aprovechado o no, quizás por eso vuelvo a sacar los putos negativos, para crearme más ganas de volver.


Escucho:Se acabaron las lágrimas (Huecco y Hanna)


Para Noemi ;)

domingo, 25 de abril de 2010

En abril, no hay aguas mil

Creo que debo una explicación a mi ausencia. No he tenido mucho tiempo para pasar enfrente del ordenador y, el que he tenido, me había propuesto emplearlo en hacer algunos trabajos. Esta noche me he propuesto terminarlos o dejarlos casi terminados, aunque me cueste no dormir, pero antes, no podía dejar más tiempo sin dar señales de vida.

Gracias a todos los que me contaron su experiencia. Siento no haberlo agradecido antes pero, lo dicho, soy un desastre y llevo muy mal organizado el tiempo frente a la pantalla.

Otra de las razones de mi desaparición en el ciberespacio ha sido la planificación de nuevas visitas. El fin de semana del 7 de mayo no solo nos vamos a juntar las viejas amigas de la infancia en Londres (María, Elena, Gloria y yo). Al plan se han unido dos amigos: Chechu y Juan Carlos, una visita inesperada pero que alegra igualmente.

Y hablando de visitas inesperadas, parece que una de las “visitas esperadas” se ha esfumado por completo. Desde que llegué a Londres parecía que la Pichu tenía el firme propósito de venir pero hace un tiempo que no se nada de ella así que, desde aquí hago un llamamiento para que alguien me informe de que es de ella porque no contesta a los mensajes de facebook o tuenti. Y sobre Lucy y Estefa espero que si encuentren una fecha porque me encantaría llevarlas a bailar salsa con Thomas.
Si alguien más se anima, el plazo de visitas está abierto hasta el día 29 de junio. A partir de entonces las visitas tendrán que ser a Cañaveras.

Y una vez acabadas estas aclaraciones, intentaré resumir los últimos días. Lo principal, todos lo conocen, hemos vivido una especie de “pánico en la isla”. Creo que todos nos hemos sentido un poco atrapados en este país gracias a volcán de Islandia. Thomas perdió sus vacaciones en Canarias y Rosana ha tenido que posponer las suyas. A otros, por el contrario, las vacaciones se les han alargado aquí, como le pasó a una amiga de Caro, que ha pasado con nosotras más días de los planeados.
Pero el consuelo para los que querían ir a España y no han podido ha sido el buen tiempo. Mientras que mi madre me cuenta por teléfono como llueve por allí (algo lógico en abril) aquí el sol no para de brillar, así que los parques están llenos de gente, las barbacoas empiezan de salir del tratero y mi cara ya tiene algunas pecas (mas concretamente mi nariz).

El domingo pasado decidimos tirarnos por el césped de Hyde Park, con unas cervecitas y un picnic en el que no faltó el jamón y el chorizo. Al caer el sol fuimos a fumarnos a shisha a Camden (¡quiero una!) y, ya que estábamos allí, fuimos a bailar salsa a The Cuban, el sitio donde me despedí de Londrés en Navidad.

A las chicas les gustó tanto que creo que dentro de poco se unirán a las clases de salsa o, por lo menos, Alex. El martes no pudieron ir, pero si se unió Marta. Al día siguiente le puse a mi madre en el manos libres y le estuvo contando una de las razones por las que voy a bailar: para tocar brazos musculosos. No es del todo cierto pero si que nos reímos bastante comentando los cuerpos de algunos. A mi me encanta bailar con un chico de Eslovaquia que se llama Boris, creo que aprendo bastante con él, guía muy bien y tiene mucha paciencia, algo imprescindible para bailar conmigo.

El jueves, Alex y Rosana hicieron la fiesta de inauguración del nuevo piso. Fue la primera house party en él y, según ellas, la última. Era una locura de gente de todas las nacionalidades y, entre ellas, se incluí la inglesa o, al menos, la falta de sentido común de la gente por estos lares. Yo llevé zurra y algunos estaban bebiendo San Miguel, así que, entre eso y que nos dio por bailar Paquito el Chocolatero, Aserejé, la Macarena y Estopa, la fiesta parecía más española que otra cosa.

Y ayer “traicioné” a Thomas sin querer. El plan era ir a Londres a bailar salsa otra vez, así que le dije a Thomas que no podía ir a Fliton con él, que es donde vamos los viernes. Él lleva desde que empezamos a bailar diciéndome que me quería enseñar un sitio en St Albans que se llama La Havana. Soy fan en facebook y recibí un mensaje en que decía que iban a dejar de dar clases de salsa allí por lo que ayer era la última oportunidad para ir.

Rosana me llamó cerca de las 9 (hora en la que Thomas ya estaría bailando salsa en Fliton) para decirme que iban a salir Alex y una amiga suya y que preferían ir a St Albans porque estaba más cerca. Así que allí nos fuimos, con la grata sorpresa de encontrar a Boris allí.

El sitio estaba bien, pero con el ánimo de fiesta que llevábamos habría sido mejor Londres porque el rango de edad habría sido más bajo.

Al regreso en el tren nos encontramos a otra chica que vive en Luton. Esto cada vez me recuerda más a Cuenca. Vayas donde vayas encuentras conocidos y todo el mundo conoce a todo y el mundo…

Escucho: Mi tierra (Gloria Estefan y Marc Anthony)
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jueves, 15 de abril de 2010

Necesito escuchar experiencias parecidas

Bien lo dice el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos. Y lo mío es muy tonto, pero me consuela escuchar historias de gente que ha salido de Erasmus o se ha ido a otro país, por cualquier circunstancia, durante una temporada y ha cogido unos kilos. Desde aquí hago un llamamiento a la gente que haya vivido algo como yo: Durante mis dos primeros meses en Londres engordé 7 kilos y ahora tengo miedo de pesarme porque creo que no solo no he soltado ninguno, es probable que haya cogido alguno mas. Así que cuando acabe mi periodo aquí (a finales de junio), desde mi llegada a Inglaterra hasta entonces habré cogido unos 9 kilos.

El “consuelo de tontos” se basa en que la mayoría de la gente que pasa por esto recupera “su cuerpo” una vez regresa a la rutina española. Es decir, me gustaría saber de esa gente que ha vivido algo parecido y su experiencia sobre “como adelgazó en España”.

Cambiando de tema, mi paquete, mi ansiado y esperado paquete con pipas, resolí, almendras y medicinas, no ha llegado, es más, ha sido devuelto a mi hogar en Cañaveras sin ningún tipo de nota que explique el porqué de la devolución. Mi profesor de inglés y el cartero de mi pueblo están de acuerdo en sospechar que se debe a que estos ingleses escucharon líquido en el paquete y dijeron: “ala, esto vuelve para España, que a saber que será”.

Una vez superado este “mini-trauma” debo contar que en la casa estamos eufóricos con el nuevo miembro de la familia: un auto caravana con el volante en el lado europeo. Yo quiero una igual para ir a hacer viajes por el mundo sin preocuparme de buscar albergue.

Volviendo a los kilos. La gente que me conoce sabe que soy un poco dura conmigo misma cuando hablo de mi físico, así que ante la duda de mis palabras conseguí una prueba del nuevo estado de mi cuerpo, acorde con el nuevo paisaje. Salí a bailar salsa con una camisa sin manga y, justo ese día, Thomas se llevó la cámara. No voy a adjuntar las fotos aquí pero si dejo mi preferida, en la que María (española, profesora de salsa, que lleva aquí 17 años) me enseña como colocar los brazos en un paso determinado.



Mis padres han visto todas las fotos y también mi hermana. Me he quedado bastante aliviada, no solo porque a mi hermana le ha gustado mi camiseta si no porque, el Antonio, ha centrado su comentario en la única parte de mi cuerpo que no me importa que engorde. Si él, que me mira con buenos ojos, ha destacado ese aumente, me queda la esperanza de que el resto de los hombres también presten atención a la misma parte del cuerpo y no caigan en mirar a mis michelines…

En fin…que tenga tanto donde agarrar y a nadie que me agarre…

Escucho: Si tu te vas (Platero y tú)

jueves, 8 de abril de 2010

Las desdichas de Blas

Como ya conté en alguna ocasión, la Mariana dice esa frase cuando las “desdichas” vienen de dos en dos. Y el la última semana mi día a día se ha vuelto a parecer a “las desdichas de Blas”. No se que tipo de desatinos tendría el pobrecito Blas, porque aquel teatro debía ser de la época de “los tiempos mozos” de mi madre, pero creo que cualquier día se puede escribir un teatro con “las desdichas de Eve”.

Como quedó claro en la entrada anterior, pasar la Semana Santa alejada de los potajes de la Mariana me hizo estar un poco decaída. Como el resolí tampoco llegaba (ni ha llegado aún) para hacerme compañía en esos días, decidí hacer torrijas, que algo me endulzaron la amargura de la añoranza del hogar, pero no fueron suficiente.

La noche de turbas salí hasta las 3 de la madrugada, hora a la que llegué a casa en el taxi, sin saldo en el móvil. Intenté abrir la puerta una y otra vez, sin suerte. Llovía suavemente y yo me imaginaba pasando la noche en la calle, con miedo de que la gente pasara y pensara que era una borracha incapaz de abrir la puerta. Después de probar y probar, decidí llamar al timbre, pero nadie lo oía. Intenté abrir la puerta una vez más, pero algo la frenaba desde dentro. Después de medio asimilar que dormiría fuera y echar algún “llorete” que otro, decidí llamar a la ventana de abajo donde, por suerte, esa noche dormían invitados. Me dijeron que no les desperté por la ventana, pero escucharon llamar a la puerta.

James había echado un pestillo arriba que sólo se puede abrir desde dentro. Yo no sabía de la existencia de ese pestillo, pero ahora lo tengo bien presente y creo que James también (no paró de pedirme perdón la mañana siguiente.

El viernes fui a bailar salsa y después salí por el centro. Al fin llegó mi momento porompompero. A alguien le doy por cantar “tu calorro” y yo no podía quedarme callada. Esa noche estuvo bien, y creo que hasta aquí es suficiente para entender porque no he tenido demasiado tiempo para encender el ordenador.

El sábado me quedaba quedarme de vigilante nocturna con 4 niños (los dos de siempre y dos hijos de un matrimonio que venían a pasar la noche). Como ya estaban la prima de marta y su novio (los que me abrieron la puerta) durmiendo en la habitación de abajo, tuve que cederle mi habitación al matrimonio y dormir con Oscar. El pobre sigue con reacciones de una vacuna que le pusieron la semana pasada. Ese día tenía un poco de fiebre y no paró de quejarse en toda la noche así que dormir, lo que se dice dormir, dormí poco.

A eso se une que al principio de la noche el hijo pequeño del matrimonio se levantó llorando y preguntando por su padre. Menos mal que la prima de Marta no salió (porque su novio se puso malo) y me ayudó. Se despertó al oír el llanto del niño y se quedó con él mientras yo calmaba a Arturo. Después se ofreció a quedarse un rato con los dos, hasta que se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente yo viajaba a Portsmouth a pasar el día con Sensi. Era un viaje largo así que me puse la ropa más cómoda que encontré: deportivas, vaqueros y sudadera. No me llevé conmigo nada más porque pensaba volver en el día.
Durante el trayecto intenté contactar con ella, pero no hubo forma. Llegué a Portsmouth sin saber nada de ella. Yo le escribía a un móvil que le habían robado y ella me escribía a mi móvil español, que está en España. Llamé a María (la valenciana o mi prima, lo que mejor se entienda) para que le escribiera por tuenti. Cuando ya pensaba que había echado el viaje en balde, me crucé con ella. Después de explicarnos lo que había pasado con los móviles me dijo que no trabajaba al día siguiente así que había pensado salir esa noche para celebrar su cumpleaños. Como yo tampoco tenía que trabajar el lunes decidí intentar cambiar el billete y comprarme algo de ropa barata para salir esa noche.

Cambiar el billete fue una odisea telefónica, pero lo conseguimos. Lo de la ropa…no hubo forma. Conseguí unos zapatos por 13 libras en la única tienda abierta del centro. Casi todo estaba cerrado por vacaciones de pascua.

Una amiga suya se prestó a dejarme una camisa, pero no hizo falta. Después de las correrías por toda la ciudad buscando una camiseta, los amigos de Sensi estaban casados y no salieron de casa, solo nos juntamos para charlar un poco.

Pero al día siguiente seguía necesitando ropa. Rosana me escribió para decirme que por la noche salía. A mi me veía genial porque al llegar a Luton tenía que coger un taxi de todas formas así que lo mejor era, al llegar al centro, salir a tomar algo por allí y dejar lo del taxi para más tarde.

Me compré unos leggins y una camiseta, algo que ocupara poco y fuera económico. Me duché, me arreglé para irme ya vestida y, una vez montada en el autobús, Rosana me dice que está enferma y no puede salir.

El autobús de Portsmouth me llevaba a Londres y, desde allí, debía coger otro autobús hasta Luton. Lo único que tenía era un código con el que se supone que podía viajar, que me habían dado por teléfono. En Portsmouth no hubo problema, pero el conductor del autobús en Londres me dijo que ese código no era válido, que necesitaba un nuevo número de ticket, tenía que haber recibido un mensaje. Aún así, me dejó que subiera al autobús y me dijo que llamara a la compañía para intentar conseguir el número.

No obtuve respuesta de la compañía. A mi miedo de tener que salir corriendo al llegar a Luton para que no me pidiera que pagara de nuevo algo que ya había pagado, se sumaban mis intentos por salir a tomar algo, que para algo me había vestido y, además, ya que llegaba a pleno centro de la ciudad, que mejor oportunidad que esa.
Alex (la polaca) me escribió y me dijo que la recogiera a las 11:30, que terminaba de trabajar entonces. Pero mi llegada a Luton se adelantó a las 10:30.

El conductor me dijo que no pasaba nada, así que pude salir dándole las gracias y sin correr. Al bajar del autobús se me rompió la bolsa donde llevaba la ropa, así que decidí ir a ver a Rosana.

Rosana resolvió mis problemas: me dio una bolsa (que además se quedó allí y no tuve que cargar con ella por los bares) y nos dimos conversación mutua la hora que yo tenía colgada. Dio bastante de sí como para planear jueves y sábado, día en el que se va a vivir con Alex y en el que es posible que les haga una zurra en su nueva casa.

Pero no todo acabó aquí. A Alex le habían surgido contratiempos en el trabajo y no había terminado a las 11:30. Pero después de todo lo que había pasado decidí echarle una mano y esperarla. De todas formas, mientras le ayudaba, me iba “pagando” con algo a lo que llaman sangría pero que nada tiene que ver con esa bebida, solo que llevaba alcohol y frutas.

Nos fuimos a liquid pero, para rematar la jornada, la pista estaba repleta de babosos horrendo que nos hicieron permanecer allí menos de una hora.
Ayer estuve con los niños de 8 de la mañana a 7 de la tarde y a la 8 me fui a bailar salsa. Hoy también tenía opción de salir, pero necesitaba un descanso y, al final, me voy a acostar más tarde de la cuenta.

En fin, mientras, la racha desdichas haya acabado…

Escucho: Estuve a punto de...(Miguel Bosé)

jueves, 1 de abril de 2010

Pensando en “El Guapo”


Creo que hoy he tenido bajón más grande de todos los que he vivido por este país grisáceo. Este tiempo ayuda poco a la mejoría del estado de ánimo y, es cierto que, tanto en Londres como aquí, en Luton, he tenido muchos días tristes, la mayoría sin sentido. Creo que el cielo no anima a sonreír.

Pero hoy he conseguido que hasta Arturo me dijera “oooh” con pena. Creía que iba a llevar mejor lo de perderme la Semana Santa, pero creo que el plan alternativo que una vez propuse con alguna amiga a Tavira (Portugal) me habría animado mucho más.
No sabía que se podía pasar una Semana Santa sin resoli, así que pedí un paquete a España con el antojo (también con unas pipas, que había que aprovechar el envío). A mi depresión pre-sin-turbas se une, de momento, la espera de un paquete que (mucho me temo) no llegará a tiempo para el día que lo quería.

Echo de menos la comida de “rigurosa cuaresma” de la Mariana, creo que un torrija tampoco vendría mal, las calles del pueblo con gente por ellas, las precesiones de Cuenca, las del pueblo y, como negarlo, la fiesta. Las reuniones en el bar de Javi, los encuentros….Estas vacaciones son el momento de encuentros, de ver a gente a la que no ves desde verano y a otra a la que ves desde hace menos tiempo pero, a la que también agrada volver a ver.

A todo debo unir el dolor de espalda que va a acabar conmigo. Debo plantearme seriamente marcar un día, al menos, para ir a la piscina.
A estas horas no se que plan tengo mañana. El jueves pasado fue bastante tranquilo, los estudiantes se han ido a sus casa y la fiesta universitaria descansó y es posible que este jueves descanse aún más (cosa que temo y espero que cambie en el último momento porque quiero brindar por las turbas desde a distancia). Espero que encontremos alguna fiesta en alguna casa cuando cierren el “Amigos” (el pub cierra a la 1).

El sábado pasado estuve en algo parecido a las fiestas adolescentes de las películas, pero con gente de mi edad. Una casa llena de gente, con música, alcohol (no vi drogas y no vi demasiada hormona suelta, creo que había demasiado alcohol en vena de algunos como para ver escenas subidas de tono). Llegue allí con Thomas, después de bailar salsa hasta pasada la 1 de la madrugada (tenemos más marcha que los pubs) y él me dejó allí bastante asustado por el ambiente. Pero no había nada que temer, fue divertido sentirse adolescente de nuevo, aunque más como observador que como participante y un poco fuera de contexto (llegué tarde, no conocía a casi nadie y estaba un poco cansada). En alguna de estas me arrancaré con el “porompompero” (jajaja soy una pesadilla mundial).

Pero el colmo de los colmos ha llegado de mano de una doctora. Si no llega a ser por James yo habría pensado que soy una inútil que no entiende inglés y me habría ido de la consulta con cara de póker y sin rechistar. Pero no, yo entendía perfectamente y James ha defendido mis intereses en inglés mejor de lo que yo podría haberlo hecho en español. Resumiendo la escena, una doctora (o alguien que dice serlo) se ha pasado un rato con mi vacuna de la alergia y mi informe médico en la mano, tratando de aparentar que sabía algo de español (pobrecita mía, lo guapa que habría estado callada) y que sabía algo de medicina. Después nos ha dicho que no podían administrar ese tratamiento porque en este país no lo hay. Le hemos insistido en que en Londres me la pusieron sin problemas y después de alguna que otra pregunta James y yo hemos caído en decirle que el tratamiento lo traía conmigo, que ella lo tenía en la mano (con su agujita dentro y todo) y que lo único que tenía que hacer era ponerme la inyección. (Puedo prometer, y prometo que lo primero que dijimos al entrar fue que iba a ponerme una inyección).

Cuando ya ha caído en la cuenta de lo que tenía en la mano ha decidido ir a preguntar a otro médico (o a otra persona que dijera serlo) y, resumiendo, no le está permitido administrar ese tratamiento porque si tengo una reacción no sabe como tratarme. Me ha dicho que viajara a España una vez al mes a ponerme la vacuna o que el médico viniera aquí…

En fin, no ha habido forma de dialogar con ella. No se si iré a Londres a ponérmela o una amiga de Marta que es médico me la pondrá…
Un desastre de país…

A los que mañana escucharéis esto en directo: disfrutar por mí, yo brindaré con lo que pueda y desde aquí gritaré:

¡¡¡¡QUÉ LO BAILE!!!






jueves, 25 de marzo de 2010

Historias de una adolescente

A todos aquellos que pensaban que me estaba entrando el juicio debo decirles que, como diría mi madre, cuando me estaba saliendo me lo sacaron (y allí debe estar guardado con mis muelas en un botecito).

La sangre adolescente vuelve a brotar por mis venas y, además, parece que esta vez se le ha juntado una especie de”partícula Erasmus”. Es cierto que no estoy aquí con una de esas becas de sobra conocidas, sobretodo, por las locuras de los estudiantes que las reciben.

También puede ser que, como dice el refrán, la primavera, la sangre altera. Y definitivamente, me he alterado pero del todo. De no tener vida social y de pasar horas en el ordenador y en el teléfono con la familia e pasado al “luego contesto” y al “lo siento Mariana, llego tarde, mañana te llamo.

El jueves pasado retomé las fiestas universitarias (que no hace falta ser universitario para disfrutarlas). Me sentía como en Cuenca cuando me iba de fiesta un miércoles teniendo clase a la mañana siguiente, clase que no me perdía. Recuerdo que una vez tuvimos que grabar una cosa de música y aparecí en la universidad a las 8 de la mañana sin haber dormido.

Con esas experiencias en la cabeza, James me acercó al centro, donde había quedado. Yo tenía claro que no podía quedarme hasta tarde porque a las 8 del día siguiente debía estar cuidando a los peques…pero me metí en la cama a la 4. Eso si, a la mañana siguiente me llevé a lo nenes al parque mucho más contenta de lo habitual.

Rosana es fue la chica (española) que me presentó al resto. En el grupo estaba Anca (rumana), Alex (polaca) y Carolina (española pero de madre inglesa). Todas tenemos algo en común: Tenemos demasiadas ganas de fiesta (y de dinero no andamos muy bien, así que los intereses al salir van por el mismo camino)

El viernes despedí a Carolina, mi pequeña colombiana, que me esperaba con una botella de cerveza duff (ya tengo algo en común con Homer Simpson) y un muñequito de nieve de chocolate blanco (mmmm). Después de pasar la noche en el aeropuerto de Heathrow no podía seguir con mi racha de suerte (bueno, eso por decir algo, porque la semana pasada, además de casi perder a Arturo, se me perdió la tapa de un bota, se saltó el botón de mi cámara de fotos, rompí el pomo de la puerta del armario y desencajé el de la nevera…), la vuelta a casa no podía ser sencilla.


Como diría la Mariana, aquello parecían “Las desdichas de Blas” (que debía ser una obra de teatro de las que se representaban antes de pueblo en pueblo). El autobús a Luton salía en hora y media y cogí el metro. El metro tenía paradas cerradas por obras y tuve volver atrás y coger un autobús que me dejaba en mitad de una calle, seguir allí a la gente hasta encontrar el metro, llegar a la estación de tren, venir a Luton y andar la media horita que me corresponde hasta casa bajo la “maravillosa” lluvia inglesa (que nunca se pierde este tipo de postales).

Con todo esto, el sábado no me quedaron ganas más que de dormir, pero el domingo me encontré con Caro (la española, que la colombiana esta un poco lejos ahora) y quedamos para tomar algo con Anca y Alex en el centro.

Así que puedo decir que he puesto fin a mi temporada de “yo no bebo”, pero no voy a volver a cambiar la coca-cola light por la San Miguel, ahora me he pasado a la Guinness. Todo tiene una explicación que no es muy apropiado hacer pública…pero daré una pista: Produce efectos parecidos a los de la zurra al día siguiente y lo que a unos les va muy mal, a otros nos viene muy bien.

La quedada del domingo dio de sí para proponer un nuevo encuentro. En esta ciudad universitaria los estudiantes salen lunes y jueves (bueno, son estudiantes, salen todos los días, pero las fiestas específicas universitarias se hacen esos dos días).
Así que el lunes no fuimos a un club donde nos encontramos, sin esperarlo, con una fiesta de la espuma. Así que en este país cuando no llego a casa empapada por la lluvia (como me ha pasado hoy, que con todo el día soleado, la lluvia ha decidido aparecer el momento en que yo tenía que volver a casa desde el centro), vengo empapada por espuma…

Sentí que volvía a tener 18 años (o menos) y disfruté como una enana. Ya metida en ambiente no me faltó tiempo para ir de descarada por la vida e ir a hablar con un chico. Alex, Caro y yo estábamos convencidas de que no era inglés y empezamos a apostar por su nacionalidad así que tuve que ir a averiguar quién ganaba.

A parte de medio ganar (dije que era portugués y resulto ser nacido en Luton pero de madre portuguesa) me hice con su número de teléfono (que nunca vienen mal los mensajes para practicar inglés) pero que quede claro que yo no se lo pedí, que solo quería saber quién ganaba la apuesta.

Al día siguiente, como no puedo tener la boca cerrada y le tengo que contar (casi) todo a la Mariana, no pude evitar que un lutoniano-portugués (no se si lo de guapo lo llegué a añadir o no…) me estaba escribiendo mensajes. La pobre mujer dice que un día me van a secuestra, pero el Antonio está más asustado con la idea de que le lleve a 3 o 4…¿Pero qué idea tiene de mí este hombre? (¡Si yo sólo te quiero a ti Antonio! ¡Eres el hombre de mi vida y siempre te seré fiel!)

Como todo esto no basta para cansarme, ayer retomé la salsa. Me sentí muy torpe, no se puede parar tanto tiempo que se olvidan las cosas. Conocí a otra española, una chica de Málaga que estudia en la universidad en Luton.

A la próxima sesión de salsa en Luton puede que se apunten Alex, Anca y Caro, hasta entonces yo espero mejorar con Thomas este sábado (a no ser que tenga que cuidar a los peques).

Escucho: Pa´qui pa´lla (La Fuga)

jueves, 18 de marzo de 2010

St Patrick´s Day

Definitivamente, por mucha celebración y mucho festival que haya por aquí, con una semana de duración, es imposible no sentirse en el lugar equivocado.
La sensación empezó el sábado cuando estuve viendo a James tocar con sus amigos en un cumpleaños. Estuve bebiendo Guinness y me sacaron a bailar música irlandesa. No paraba de acordarme de mis días por aquellas tierras hace más de 5 años. Aquello es otro rollo, lo tengo clarísimo.

Ayer fue el día en el que los irlandeses se hacen notar y ahí estaba James con su sudadera verde de Ireland y los dos pequeños con sus respectivas camisetas. No imaginaba que la camiseta me serviría luego para preguntar por Arturo…
Fui con toda la familia al centro comercial. Allí estaba toda la juventud irlandesa asentada en Luton de celebración:



También estaba el mismísimo San Patrcio:


Y algún que otro personaje más:

Entre tanto alboroto me quedé sola con los niños. A los diez minutos de que Marta se fuera a Arturo le dio por salir corriendo entre la ropa de M&S y los 5 minutos siguientes se convirtieron en la mayor desesperación que he vivido desde que estoy aquí (y eso que la semana pasada me pillo un chaparrón en mitad del parque sin tiempo para cubrir a los niños. Arturo acabó empapado y todavía recuerda la escena cuando jugamos y sus frases de “Eve, rain!”, “Eve, a casa!” y “Eve, frio a cabeza!”. Creo que el trauma le durará toda la vida).

Después de un rato como desesperada chillando Arturo por todas partes (con Oscar calmado en el cochecito, menos mal) una mujer se acercó a decirme que estaba viendo el espectáculo. Me acerqué al espectáculo y allí no había rastro de Arturo. El de chico de seguridad de M&S vino a ayudarme. Le dije que el niño llevaba una camiseta igual a la de su hermano y me dijo que no me moviera que volvía en un momento.
Así fue. Habló por su walkie-talkie y me dijo que lo había encontrado. El niño se había metido detrás de un mostrador con otros chicos de seguridad y por eso no podía verlo.

Después de mi regañina monumental no se separo de mi lado en todo el tiempo. Y, por si fuera poco, después de todo Oscar me vomitó encima, pero se quedó tan pancho, creo que fue el sobrante.

Hoy ha sido Arturo el que ha vomitado, pero encima de su madre. Lleva todo el día malito y en el médico le han dicho que es un virus.

Por mi parte, esta noche me voy de fiesta. Voy a descubrir si Luton hace honor a su fama de “ciudad con ambiente universitario”. Espero que mañana no se me haya pegado el virus de Arturo porque seria difícil distinguirlo de una resaca de cara al público y, además, mañana tengo que ir a dormir en un aeropuerto para despedirme de Carolina. Bueno, quien dice dormir dice decir adiós a ritmo de salsa entre maletas y pasajeros que esperan a que salga su vuelo (ya que no he podido bailar con Thomas esta semana).

Escucho: The whiskey in the jar (pero versión Metallica)

martes, 16 de marzo de 2010

Se acumulan las historias

He vivido una noche irlandesa en un pueblo perdido de inglaterra. He vuelto a Londres y he visto por allí a Judith. Un diluvio me soprendio con los niños en el parque y las clases siguen siendo algo aburridas. Tengo plan de jueves universitario por Luton y voy a pasar la noche del viernes en un aeropuerto despidiéndome de Carolina.

Alguna de esas historias necesita algún detalle más y llegará, pero también se me han acumulado imagenes y creo que ha llegado el momento de un pequeño repaso gráfico a mis últimas semanas.

Aquí el vino Don Simon tiene botella de cristal y menos de un litro de sangria cuesta más de cuatro libras. Se que, al menos en casa, lo he contado pero no había aportado pruebas:




Para mi cumpleaños hice zurra, tiramisú y una magdalenas y, más tarde unas galletas. De sabor la gente dijo que estban muy bien. Esta era la apariencia:









Y esta es la tarda que me regaló la familia, la primera de mi vida con un "Happy Birthday!" escrito en ella:


Esto es todo por ahora. se me ha hecho tarde...

Escucho: Si miro a las nubes (Platero y tú con Extremoduro)

lunes, 8 de marzo de 2010

Película con acento irlandés

Será difícil olvidar la celebración de mi cumpleaños en Luton. Fiel a las últimas celebraciones, el ser un día laboral no me impidió invitar a zurra y, por supuesto, salir. Marta y James me regalaron una camisa vaquera y un pastel (el primero de mi vida en el que se leía “happy birthday”), acompañados de una tarjeta de felicitación.
Thomas me invitó a la sesión de salsa (no sólo el miércoles, también el viernes, así que no me puedo quejar de regalazo de cumpleaños) y me dio una tarjeta con unos delfines bailarines, como nosotros.

Lo más original de la noche fue bailar “cumpleaños feliz” a ritmo de salsa. Yo en el centro de la pista dejando que los asistentes (masculinos) me rodearan y bailando con cada uno de ellos. Creo que nunca me había sentido tan “protagonista” en ninguno de mis anteriores cumpleaños. No tengo palabras par describir ese momento. Fue muy divertido y a la vez agotador. Ha sido la noche que más he bailado, pero la salsa hace sentir bien y, cuánto más se baila, más feliz vuelves a casa. Fue un gran cumpleaños.

La sesión de salsa del viernes fue en Nothhampton, un poco lejos de aquí pero mereció la pena. Vimos bailar a una mujer argentina que consiguió que crecieran en mí todavía más ganas de aprender a bailar. Además conocí a un nuevo Adam, bastante más joven que el de Londres pero un pelín más pesado…( Creo que Thomas todavía se estará riendo de la situación y de mi “save me, please!!”)

El sábado viví un nuevo cumpleaños spanglish. La hija de Chelo (una amiga de Marta) cumplía su primer año. La madre y el hermano de Chelo vinieron desde Valencia para celebrar el momento con la pequeña Sofía. A pesar de que Arturo se accidentara dos veces con una pieza de madera (nada grave) y que Marta a penas pudiese estar porque era día laborable para ella, fue muy divertido.

La mesa era una mezcla de sándwiches y dulces al más puro inglés (obra de las manos de la madre de Mike, el padre de la niña) y productos como jamón, tortilla de patatas y queso manchego (de estos está clara la procedencia). Las dos suegras se entendían a su manera: una hablaba en inglés y la otra en español, pero ellas se entendían perfectamente.

Pasé bastante tiempo hablando con Vicente y Chelo (hermano y madre de Chelo) y para alejarme un poco del español, también intercambié algunas palabras con unas invitadas sentadas en una esquina de la sala a las que, más tarde, llamaría con James las “Sex And The City girls”. Ellas y Vicente protagonizaron el momento más divertido de la fiesta. El pobre chico quiso ofrecerles unas palmeritas y nos preguntó Marta, a otra española y a mi que cómo se decía. Él pensaba que eran “cookies” pero Marta le explicó que eso era otro tipo de galletas, esas se llamaban “biscuits”. Las chicas del rincón le entendieron “kiss-kiss” (beso-beso), así que el pitorreo no fue pequeño. El pobre chico decía una y otra vez “biskits?” y como las chicas no paraban de reír cambió a “cukis?” con lo que las risas de Marta y mías fueron más grandes. Soltó las palmeritas y se fue a la cocina en busca de su hermana no sin antes despedirse de nosotras al grito de “cabronas”.

Chelo apareció en mitad de las carcajadas de las “Sex And The City girls” diciendo en inglés “¿qué le estáis haciendo a mi pobre hermano?” Y gracias a ella pudimos explicarle a Vicente que nosotras no éramos las cabronas, que se lo estábamos diciendo bien, que eran las chicas del rincón las que estaban de pitorreo. Vamos que a las inglesas les gustó el chico…me da a mí. Si es que los españoles les tiran…

Antes de irme dejamos abierta la posibilidad de salir por la noche (Chelo, Vicente y yo), pero cuando se acercaba la hora y yo estaba inmersa en una clase de inglés con James, recibí un mensaje cancelando el plan. Intenté salir por otros medios pero está claro que cuando los planes se tuercen, no hay forma de enderezarlos. En estos casos, la mejor opción acaba siendo una pelí, eso sí, con subtítulos; es la mejor forma de pillar el acento de Dublín.

Escucho: Falling Slowly (banda sonora de Once)

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿Dónde se mete Peter Pan cuando se le necesita?


Cuándo me miro al espero no me gusta lo que veo. He cambiado. Los años se me empiezan a notar y, aunque siempre me ha gustado el día de mi cumpleaños, está me veo más mayor. Creo que son lo kilos, todo el mundo dice que los kilos envejecen y quiero pensar que es esto tiene arreglo.

Las canas que me descubrió mi hermana se disimularan cuando me vuelva a dar por teñirme el pelo y no por llevarlo claro por la raíz y oscuro por las puntas.
Sí, los años se me notan. Debo decidir a que dedicarme en el futuro y le doy más importancia a todo. Algo llamado madurez llama a mi puerta y no quiero dejarle entrar (de todas formas lo sigue teniendo un poco difícil.

La celebración empezó el viernes con un pastel en casa de María la valenciana-londinense (que ya hay que ir cambiándole el apodo para distinguirla) y esa fue la única alusión a mi cumpleaños porque se suponía que la fiesta protagonista del fin de semana era la despedida de soltera de Carolina. Pero no fue así. Parece que con él paso del tiempo hay quién, en vez de recibir a la señora madurez, recibe al señor egoísmo o despreocupación en la puerta de su casa…

Bueno, a pesar de algún contratiempo, romperle una cámara de fotos a un portugués (entre Carolina y yo), de que Adam y yo tuviéramos un pequeño “malentendido “y que la despedida de Caro fuer un poco extraña, el fin de semana estuvo muy bien y, no se que me pasa en a cabeza, pero me estoy aficionando a Ministry of Sound.

Hoy he hecho magdalenas, un intento fallido de tarta de tiramisú y algo parecido a zurra, porque para preparar cosas para otra ocasión pues las hago en mi cumple.
Marta me ha dicho que no madrugue y con eso me ha dado la idea de saltarme mejor la clase de la tarde y cambiarla por una de salsa. Así que he cambiado aquellas celebraciones en tres sitios distintos y a cual más a lo loco, por una “velada” en casita seguida de una sesión de salsa con Thomas.

Eso sí, la zurra sigue siendo de obligada asistencia a mi fiesta. Bueno, la zurra y todos aquellos que siguen cada minuto en mi cabeza, también aquellos tan despistados como yo, que me recuerdan y les viene algunas anécdotas a la cabeza conmigo, pero no recuerdan estas fechas…

Nunca me importó…

Escucho: Cuarto movimiento: La realidad (Extemoduro)

viernes, 26 de febrero de 2010

Próxima parada: Despedida de soltera

El viaje de regreso a la normalidad no tuvo ningún incidente a destacar. Fue fácil pasar el control con los chorizos, las morcillas, galletas, pastillas y la vacuna de la alergia. Esto último no me dejó muy tranquila porque llevaba conmigo suficiente adrenalina para matar a una persona y no vi a nadie comprobando que el nombre del informe coincidiera con el del medicamento, pero bueno, es lo que tiene tener cara de buena persona. Sólo espero que ninguna persona desequilibrada, con cara de buenecilla se cuele en el mismo avión que yo con algo que simula ser un medicamento y con un papel que parezca un informe médico…

El problema vino a la llegada a Luton. No se si llegó o no el mensaje que envié al llegar a casa pero al día siguiente, si espero cinco minutos más para llamar a casa, mi cara habría aparecido en los telediarios o algo así. En mi casa estaba que se tiraban de lo pelos porque no habían visto el mensaje. En fin, quien necesita un novio cuando me sobra la preocupación y la dependencia…Creo que podría decir que estoy un poco “ennoviada” con mis padres: si pasan 24 horas sin saber de mi, no están celosos pero no se si piensan que me he olvidado de ellos, que la tierra me ha tragado, que me he metido en una banda armada o en una secta.

En fin, a mis queridísimos Antonio y Mariana: Os quiero con locura y ya se yo de sobra que me queréis, quizás de pequeña no lo sabía y creía que los tirones de pelo de la Mariana por las mañanas eran porque me odiaba, pero con los años lo entendí, y de verdad que lo sé, no se si vosotros lo sabréis, pero de verdad, que el día que algo me pase os enteraréis y ese será el momento de preocupaos, pero no cada 5 minutos. Voy a pensar en vosotros igual aunque no estéis preocupados por mi las 24 horas del día, y si me tiene que pasar algo me va a pasar igual, no lo vais a evitar con preocupaciones.

Dicho esto, debo hablar de mi curso de inglés. Ahora resulta que mi nivel es la leche según el IELTS. Bueno, es la leche para este pueblo porque resulta que el nivel que acredita mi título me coloca en el más alto de la escuela aunque, eso sí, antes de enseñarlo me habían archivado dos niveles pro debajo, vamos, un lio. Por el número de alumnos y el calendario, la única posibilidad de curso que tengo es mitad de mi nivel y mitad de un nivel más bajo, pero el profesor se ha comprometido a ir incrementando la dificultad según me vea. Vamos, que la he cagado con enseñar el titulito, porque soy experta en fallar en las cosas más básicas y el hombre se puede reír bastante de mí y de mi nivel. (De hecho a Marta le sorprendió bastante saber que el nivel más alto impartido en la escuela era el mío).

Ya que he hablado de la familia, del viaje y los estudios, habrá que hablar de la fiesta también. Por el momento, Carolina (mi antigua compañera de habitación en Londres) sigue con la idea de casarse el Mayo (sí, lo de que está loca ya se lo he dicho varias veces y también le he preguntado que si está segura de lo que va a hacer y todas esas cosas que nos viene a la cabeza mayoría de las personas de su edad cuando nos enteramos de la noticia). Toda novia necesita una despedida de soltera y a ella no le puede y esa noche debe adaptarse a la circunstancias. Normalmente, las amigas de la novia intenta que ésta se replanteé su decisión enseñándole las locuras que dejará atrás si se casa…

Carolina ha decidido (después de marearme hasta el final con la fecha) hacer su despedida de soltera (hen night party, en inglés) en Londres este sábado. Y allí que me voy. Después de escaquearme de mis labores de niñera lunes y martes, llega el viernes por la tarde y me vuelvo a escaquear hasta el lunes. La verdad es que me da un poco de apuro por mucho que me digan que no pasa nada.

Lo cierto es que no llevo un plan para mañana (es posible que salga con María pero todo está en el aire) y la despedida de soltera, a estas horas, está sin reservar pero yo ya le he echado el ojo a dos locales especiales para mujeres…
Voy sin rumbo, casi sin dinero, tengo que prepararme a las 5 y salir corriendo a buscar la mejor opción de viaje desde el centro y durante el trayecto decidiré donde pasar la noche…

Normalmente los planes imprevistos salen mejor que los que se planean a conciencia...

Escucho: Trampas al sol (La Fuga)

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Me puedo llevar a la Mariana en la maleta?

El sábado llegué a Barajas de visita relámpago a mi tierra. Mañana me voy y tengo una mezcla de pena y alegría un tanto extraña.

La semana pasada que empezó con el cumpleaños de Oscar casi termina con un buen susto. El jueves se mordió la lengua y sus padres tuvieron que llevarlo al hospital con medio centímetro de lengua abierta. Cuando lo recuerdo me pongo nerviosa otra vez. Yo estaba a cargo de los dos pequeñuelos. Les puse un dvd de “Cantajuegos” para que vayan aprendiendo canciones en español y, mientras baila y cantaba con Arturo. Oscar daba vueltas (y meneaba el culete) alrededor de una mesa redonda. En su baile personalizado debía estar incluyendo el paso de la lengua fuera, debió darse contra la mesa y molérsela. Casi no lloro, pero la sangre no tardo en ser escandalosa. La lavé pero no conseguí verle la herida, selló los labios y no conseguí idear juego o canción que le hiciera abrirlos.

James lo consiguió poniéndolo bocabajo y puedo asegurar que su lengüecilla tenía una pinta horrible. El médico dijo que las heridas de la boca no se pueden coser, pero cicatrizan pronto. Y así fue, al día siguiente la tenía bastante mejor.

Con el panorama bastante más calmado, me viene a mis quehaceres fugaces en España. Y al primer paseo por El Corte Inglés con la Mariana ya me puse melancólica. Me sentía tan a gusta al lado de esa viejecita encogida, apoyada en su muleta que no me apetecía pensar en la idea de lo corto que iba a ser nuestro encuentro. Reconozco que le dije algo así como: con lo a gusto que estoy allí es una pena que no sea más fácil venir de vez en cuando.

A pesar de eso, unas horas antes casi dejo de lado a la pobre mujer que me trajo al mundo. Al llegar al aeropuerto la primera cara que vi fue la de Pablo y, a sus alrededor, los rostros esperados: Eva, Carlos, Consuelo, el rubio y la Mariana, pero, de repente, dos manos que no esperaba llamaron mi atención: Luci y Estefa. Pararon mi sorpresa con la frase: “¡pero saluda primero a tú madre!”

Tengo que reconocer que me encanta que alguien me esté esperando a mi llegada de un viaje y se agradece mucho aunque no sea por sorpresa, pero cuando te coge de improviso se puede decirte que te hace todavía más ilusión. Y también un poco de rabia llegar con retraso y no haber podido avisar porque no sabías que iban a estar allí.

De todas formas estos pequeños detalles, los momentos con la familia, las calles del lugar donde has crecido, las paredes de tu hogar y, en definitiva, lo que compone tu vida cotidiana, te hacen sentirte querido y afortunado ero, por otro lado, triste por saber que solo dura un rato. Y, al mismo tiempo, te recuerda que esos momentos los hace más grandes el hecho de estar fuera, lo que supone un aliciente para tener ilusión por volver a marchar. Además, las cosas me están yendo bien en Luton, así que no me da pereza volver pero, al mismo tiempo, me da pereza separarme de nuevo de los míos.

Así que esta es mi explicación (o intenta serlo) de porque estoy eufórica y melancólica a la vez.

Sólo he traído la maleta de mano así que no voy a poder llevar muchas cosas, pero algún chorizo se vendrá conmigo.

Como mi madre me dijo por teléfono, tenía guardados los huevos del gallo que mató y el corazón. Me los cené el mismo día que llegué y, posiblemente publicaré la foto del manjar otro día. Y sí, lo he dicho bien, me comí los huevos de gallo y estaban buenísimos, los recomiendo.

Escucho: ¡Qué viva España! (Manolo Escobar)